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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Hoy he conocido a Dios

                                                      



    Hoy he conocido a Dios
como una estrella en el camino,
me he aproximado para verlo de cerca
y esa imagen había desaparecido;

si, hoy he conocido a Dios
y de El me he quedado prendido.


Sus manos han rozado mi frente,
sus dedos mi pecho encendido
y ha sido una luz que se ha abierto en mi mente
de algo que aún estaba escondido;

y era el amor que sentía en el alma:
el que me unía a los demás seres vivos.

Si, hoy he conocido a Dios
en los ojos de mi enemigo.

-2013-



domingo, 8 de septiembre de 2013

Cuando llegué a Vigo,


   mi padre me dijo: “Toma”, y me dio un papel: era la dirección de Barcelona. Se acordó. Hay otro algo escondido que no entiendo. Es bello, pero no sé por qué está condenado a seguir oculto. No sé, cuando menos lo esperas. Es algo que existió de siempre. Lo siento tener yo, pero no sé cómo definirlo. Yo me pregunto una cosa: ¿es mejor vivir así rebelde como yo, o es mejor vivir así como viven mis hermanos?. En ellos hay algo que no se ve, pero en el fondo pasan, aunque no lo aparentan.
  Creo que eso responde un poco a aquella frase que escribí: “Hace más daño lo que no se ve”, aunque no sé de dónde la leí. No voy a dejar de escribir por estar cansado de estar sentado en este portal. Ya salieron varias personas, y siguen saliendo. Bueno, siempre se ve un poco de juventud. Pasan muchas verdades seguidas. ¡Qué difícil se hace conocer una sóla!.
  A Teresa no le importa darme un beso. Ya no cuenta el que haya alguna que no quiera. Teresa es la que empezó a contar a partir de hoy. A partir de ahora, yo cambié, nace una nueva etapa en mi vida. Que quién es ella. La conocí el otro día, pero me parece, tú ya sabes. Supongo que de una irán otras. Ya estoy contento. Le encanta el trozo escrito a Pily. Voy a ver si puedo escribírselo a máquina esta tarde. Estoy haciendo un cestito ovalado allí y le gusta a la hermana de Begoña, me dice que lo quiere, aunque esperará a que haya otros cuando vengan de Barcelona. No sé qué decirte de ellas, y es una lástima, porque Begoña me pidió que le hiciera un trozo. Enamorado de la vida… mañana a ver si me acuerdo de llevarles un relato. Supongo que se me ocurrirá mejor por la mañana.
  Me agrada la sinceridad de Teresa, que me dijo aquello. Me agrada la forma de expresarse, su sonrisa, esa mirada de pícara y cariñosa, su carácter, esa alegría que reluce en su cara. Me agrada cuando habla conmigo, su dulzura, y cuando no, cuando la miro de reojo, todo el universo quiere reunirse conmigo para decirme que allí le tengo, esperando. En parte le veo un poco como el yo de mi niñez. Como el yo que no conocí, pero el yo que todos llevamos dentro.
  Me gustará como una especie de definición un día, de sus labios, sincera, pero me agrada esa manera que tiene de presentarse, conociéndole cada día un poco más. Aquí, en silencio, no sé hablar de ella. No tiene sentido todo cuanto se me ocurre decir. No sé quién puede ser. Tiene que ser en contacto con la brisa, con el rocío, con el calor de la mañana. Tiene que ser en contacto con las aves, oyéndoles cantar, acompañar sus melodías. Oyéndoles decir que ella también está entre sus trinos. No se me ocurre nada en casa, merendé, me bañé, ya me decidí a decirle el roto del pantalón azul marino. Buscaba pantalones de invierno para llevar yo a Vigo y, al final, le recordé un pantalón, pero tenía un roto. “Dichosa bicicleta”, pero nada más.
  Cuando el sol se asome a la rivera de sus montañas con esas primeras llamas que llevan calor en sus labios, cuando la lluvia riegue un recuerdo para limpiar esa imagen tuya que llegó tan clara, cuando las estrellas me digan que ya puedo correr hacia ti, y encontrarte limpia, como siempre eras cada vez que me imaginaba. Cuando esos primeros brillos compongan una alfombra entre tú y yo, cuando todo esté esperándote, quiero acordarme de ti. Quiero saber que tú también pudiste estar esperando la señal, quiero saber que el tiempo fue nuestro durante unos segundos, y tú no has cambiado. Si, he sido yo el que ha permanecido oculto, despiértame, tú ya sabes cómo. Sólo despiértame y dime que olvidaste el desacuerdo y no estás enfadada conmigo.
  ¿Cómo decir que te quiero?. Te siento tan lejos, tan lejana cada vez más de todo cuanto te digo, que pareces abstraída en el encanto, pareces tan delicada y tan dulce, pero tan lejana a la vez, que mis palabras encuentran el dolor, el dolor y el lamento antes de llegar a ti. ¿Cómo decirte lo que pienso, si tengo miedo de que te sientas engañada o desencantada a la vez de un sueño, no sé, pero si te enojas, destruirás todo lo que apuré a tu encuentro?.
  ¿Cómo decirte que ya he llegado, si soy tan débil en el fondo que no sé permanecer en el suelo?. Tú no perteneces a las aves de mi vida, pareces un ave peregrina, pero no sabes volar. Todavía me queda mucho por recorrer, quisiera que me esperases, hasta el día de nuestro encuentro, pero no sé cuándo será. Sólo, si quieres, dame un beso, y en ti encontraré las fuerzas necesarias para regar esa esperanza. Se queda marchita mi vida si no estás a mi lado. Hablando, sonriendo, haciéndome compartir todas esas pequeñeces de tu vida, tan agradables en estos momentos por ser la espera de estos tiempos.
  Compartir, por ser tú la mañana que encontraré al despertarme y abrir los ojos. Compartir, porque estoy seguro que así querrías tú todo el Amor que posees. Quiero volver a encontrarme con todo eso que musitaron tus labios el primer día, quiero convencerme que todavía no he olvidado tus palabras, y poder hacerlas mías de nuevo para que no se sientan solas.
  Hoy, domingo, antes de Reyes, me encontré con Loli, sólo bailó una, no vi a Pepi, me encontré con Bety, bailé con una desconocida, me encontré y bailé con Angeles, aunque se fue, bailé con Ana, la amiga de Ana y bailé con María casi al final, no le conocía, me dijo que el próximo domingo me llamaba. Yo lo prometí, a que eso sería mentira. Lo pasé fenómeno. Me quedó la pena de no pedirle un beso a Angeles y de olvidar la cara de María. También se animó Manolo. Y no le pedí a Tere y a Rosi. Un día divino.
  No sé si ir a ver los regalos. No tengo ganas. Estoy indeciso. ¿Qué hago?. Dímelo tú. Me espera Teresa en Vilariño. No había radio-casette. Mariora si sirve para hacerle feliz, y Quico, y Nacho, y Malena, yo no, yo no soy expresivo. Una sopa y unas libretas. Ellos si, me gustaría ser un poco como ellos. Tan cerrado mi padre, dijeron ayer que era carácter de todos los zamoranos. Y yo me pregunto: ¿un lugar que ya ha pasado hace tantos años, puede seguir siendo así?. Déjame estar contigo un rato. Pues estoy animado, pero ya viste. Leí un trozo de la primera carta de Alicia: cuando está rodeada de gente extraña, todo lo que quiere olvidar, y se pone seria. Y recuerdo algo que leí en aquel análisis: se deprime sin apenas razón. “Estás loca!, parecen buenos. Pero es ella, si sabe alegrarle.
  Estuve pensando si hoy iría al baile. Primero pensé que no, pensé si un día, más adelante, me cobraran la entrada, no tenía por qué ir tanto, pensé si ir al cine, pero está más caro. El baile es el único sitio donde puedo ir. Un día apareció una chica, después marchó y yo dije: Ya aparecerán más. Y aparecieron, ¿no?. Pero yo soy muy serio. Me gusta que estés en mí, pero ¿no aprovecharías más en otro?. Tengo miedo de que me digas que si. No me preguntes por qué te digo esto. Me vería solo. Tantos pensamientos se relacionan con caídas de pisos, muertes, choques, creo que todas me van mordiendo cada vez más. Fuí allí: un jersey, un desodorante, una ropa pequeña y una ropa más. Bueno, a ver qué cara pones ahora. No vayas con cara de radio-casette porque ya sabes que sería peor. Vamos, ya me dirás. Tal vez esta tarde. Escribí un poco en la libreta: sentimientos,  sueños…



Ahora cambió todo.



Ya cuento con varias amigas.
  Cuando se pone a disparar es algo único. Un señor le dijo que a ver cuándo le mandaba los cestos y armó la bronca cuando le pregunté si, en verdad, le había llamado. Yo me hice un lío, él no me había dicho eso, pero me imagino que tampoco voy a saberlo, porque tampoco dice siempre la verdad. Me duele la cabeza ya al pensar que no sé por dónde va a salir. Y sus preguntas dañan más. ¿Te acuerdas el día que me preguntó sobre lo que había quedado mal compuesto?. Le dije que se lo diría en el momento. Pues nada. Me dijo que algunos se podían vender los cestos sin barnizar, pues yo me fijaba en este rectangular que se está rompiendo. Tampoco hubo diálogo.
  “Pues vete al pueblo y coge los que te llevé sin barnizar”. Pues voy. Ya Mayte no quiere comprar aquélla que hice. Pues lo hago. El señor, Sito, se quedó toda la mañana sin hacer nada por no tener para barnizar. Y, mientras venía, pensaba decirle: Los llevo por el barnizador especial de allí. Total, se lo dije, pero me parece que faltó algo. “O todo o nada, ¿no?. Ya nos echaste mierda encima”. Y no podía decir nada.
  Ahora, por las tarde, parece que se tranquilizó un poco. “Toda la razón es tuya, ¿no?. Te metiste delante del coche, ¿quién sufrió a tu lado, horas de médico, viajes a Murcia, ¿y todo eso?”. Bueno, pero no se puede quedar ahí. Ahora necesito otro tipo de ayuda.
  Me dio la comida, ahí habló un poco, cuando le fui a pedir más, pero lo que hice mejor fue el irme a escribir para arriba. ¿Cuáles serán las represalias?. En Vigo ya se dieron cuenta que les tengo miedo. Y sigue diciendo eso de que me quedaré solo. Bueno, olvídalo.
  Ya tienes otras historias hermosas. Le dije a Teresa que había escrito sobre ella y me pidió que se lo leyese. Le leí un poco. Que le copiase a máquina y encontré unas hojas en lo de Quico. Ya todo va cambiando, todas me lo decían. Cuando me dijo Sito que Pily me quería, me extrañé. Hoy le vi junto a José y me di cuenta, Sito me lo aclaró. A José le gusta ella, pero ella no siente tanto apego. Voy a ver si puedo ayudarle. Tal vez hablando con ella. Pero no voy a saber qué decirle. Tal vez le influyera a José lo que le llamara Mayte un tanto enfadada.
  Ahora voy a bañarme y mamá está hablando con Mariora, le amansaré porque le diré que Sito había quedado sin trabajo. ¡Ah! ¿Es que decir algo en serio es amenazar?. Entré con temor en la cocina, pero no pasó nada.
  Bah! Olvídalo! Mira, piensa en ella para el viernes, y luego en Loli para el domingo. También dijeron que irían Luisa y Saulita. Puedo decirle a Pily que yo le quiero como amiga, que espero ese beso en mi cumpleaños, pero hay otros que le quieren más que yo. Tú acaso pudiste llegar tarde, muy tarde a lo que otros comenzaron, tú eres una añadidura sin valor. Primero le convencí que había sido él. Yo me lo creí y, al final, no era. Me da igual. Olvídalo. Piensa en ellas. Mañana tendrás que decírselo a Pily. No te olvides de llevarle el cesto. Tú quieres sentirte más integrado en aquella familia. Volveremos a encontrarnos con ella. Renacerá en otro lugar, pero no olvidaré tus palabras fácilmente. No olvidaré que en un momento pareciste quererme, dejar todo por un instante. Hoy me gusta volver a repetir tu nombre, algo con lo que yo siempre había soñado. Me gustaría olvidar. Pienso que no nací para tener un carácter duro, siempre he creído en la utilidad del diálogo. Pero, a veces, parece un terreno peligroso. Sólo tengo que reconocer que no fui sincero, o que no le conocía aún lo suficiente. Sigo pensando en Pily.




    Hoy me olvidé de traer el bolígrafo azul. Sigo pensando en Pily, creo que ayer no me encontraste muy animado, ¿verdad?, yo tampoco noté estarlo. Y es por ella. No sé qué flechazo insertó en mí, pero sólo fueron necesarios esos pocos segundos. Caló hondo, y ni ella ni yo somos inconscientes. Y, en este momento, cuando pienso en ella, hay algo en este corazón mío que quiere reproducir aquellos segundos, pero sólo puede esperar porque sólo ella lo sabe. Y, junto a ella, también aparece Begoña. Creo que el margen de distancia que puede existir entre las dos, es que Pily, sin decirle yo nada, me tocó, digámoslo así, penetró en otra vida, en otra oscuridad para dejar de serlo. Penetró, y no tuvo miedo de lo que pensara el pasado. Tantas historias podría contarle, pero no hace falta, porque ella ya está encabezando una.
  Mi corazón quedó libre hace algunos días pensando en ella, y a todos los guardó en un lugar más profundo. No puedo dejarme vencer un día, si hay una vida por delante. Ese quedar libre tan lleno de amor, es la libertad soñada, es el convivir pudiendo estar contigo. Ellas, Begoña, la otra Begoña y no sé si alguna más, sé que se acordaron de mí oyendo aquellas cintas. Que sean felices. Me encontrarán al final del tiempo, esperando sus amaneceres sinceros. Esperando, con ganas de encontrarles. Esa respuesta no soy yo el encargado de encontrarla. Aunque soñar que me quieren no es suficiente, ahora van a llegar, me levantaré y no será otro día monótono el que aparezca. Nunca llegará a ser monótono, si hay un sueño que me va diciendo, con su lenguaje tan familiar, al pan, pan y al vino, vino. Y hay veces en que se deprimirá la estrella, pero tienes que pensar que todos somos así algún día. O a veces tal vez. Sin ese síntoma de realidad, perderíamos la luz que alumbra nuestro mañana  y dejaríamos ese poder.
  No, vuelve a releer ese sueño pasado. Ya ves que se puede conjugar de todo un poco de una manera rítmica y melodiosa. Pues ahí estoy yo hablando contigo, ahí pudimos entender mejor qué fue de aquel ayer. Ha sido todo nuestro ayer, sin poder pasear por sus veredas. El mar está en calma ahora, sólo espero tu presencia junto a la suya, para mostrarte todo eso que te ha guardado. Vamos. No cojas una barca, entra tú. Si lo quieres, no te mojarás, pero tú bien sabes que a su lado, quieres llenarte cada vez más de su cielo, de sus estrellas.
  Vamos, desnudos de rencor, sólo está ella con nosotros, deja esos harapos. Pero no le detengas. Bien sabes que el distraerte es soñar con ella. No le detengas, sueña y distráete si quieres, pero sabes que el detenerse se clavaría en ella como tantas otras lanzas que hieren sin manchar. Lanzas, hechas de sangre, que atraviesan, un dolor más incandescente para marcar esta vida, una huella tan difícil de olvidar, sólo puedes llenarte de hermosura para dejarla de lado. No dejarle amanecer, sabes que hay otras muchas cosas que se oponen a su presencia, esa ilusión que te envuelve a ti ahora en otra huella, pero más bella, indestructible. Y es que a ti te gusta que sea así.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Y ella es una de esas flores

  No hace falta hablar, ya sabes que hay palabras que aún no entiendo y encontrarme con ellas sería una destrucción. Coloreaba la realidad, todo cuanto puede ver bajo esos ojos bellos. Ya no me importó que fuese un extraño, quizás porque me había convencido serlo, me llenó de alegría aquella palabra.
  Al principio no quise convencerme de ella, pero su sonrisa, su mirada; tal vez parecía un poco más alegre. No había ningún mensaje, ninguna propuesta, pero ella lo había cogido del aire: también es sinceridad cuando puede ser de ese modo. También, no sé, pero yo me encuentro vacío sin ella. Descubriré ese alguien que me quiera sin conocerme, yo tal vez lo fui conociendo sin darme cuenta. Rompió la soledad, dejó la huella de no volver a verlo nunca. Y a mí me comunicó cuanto había realizado.
  Lo dijo espontáneamente, la primera, me querían quitar la esperanza. Sólo sé pensar en ella, toda mi vida viene a mí en estos momentos para descubrir un motivo, una causa, pero sólo se encuentra con ella. Si, hubo algunos días en que le consideré ajena, lejana de mí, en otra naturaleza de fulgor. No era de esa manera, me doy cuenta que era otra, pero estaba tan cerca de mí, que mi mente sólo sabe nombrarle hoy. Puedo ver algo a lo que llegan muy pocos, que sólo soy yo en esta vida, aunque sean tantos los que me acosan.
  Me encontraré con ella. Llegará, porque estaré esperándole. Me gustaría dejar toda mi vida en este pensamiento, sólo puedo dejar un trozo de ella en él y disponerme a continuar. Bueno, me quedan muchos días para volver a verle. Me gustaría conocer sus ilusiones, el parecido que pudiese tener con las mías, tal vez sea uno de los escollos que iré descubriendo al paso del tiempo. Veo pasar, quería decirle, veo pasar todo, pero ese algo que no pasa, ese algo que se renueva cada amanecer, ese algo nuevo, lo refleja en sus ojos.
  Su mirada podrá seguir siendo igual, pero para mí comenzará a descubrir un nuevo significado. Del ayer pienso que ya no queda nada que podamos continuar recogiendo. Del ayer sólo el recuerdo ha sobrevivido, el hermoso, solamente el que encierra un parecido con el de hoy. Ese ayer no tiene colores, como puede ser tu pensamiento a nuestro lado, ese único pensamiento que nos consuelo. Sólo sé pensar en ella. Me entregó las llaves que en un momento pude desechar entre nosotros. Me desagrada la idea que pudo estar esperándome mientras yo caminaba perdido. Me desagrada la idea de haber sido un inconsciente tantas veces. Por lo visto, una de las semillas de amor cobró vida entre nosotros y hoy sólo podemos estar hablando de ella.

  No, no me digas que hay un relativo estado de indiferencia en mis palabras. La luna está a mi lado y herirás su partida, herirás todo cuanto puede ser el sueño de su descanso, de su reposo, allá en la inmensidad del cielo. No, no me digas que fueron mis palabras despreocuparse de ella, quitarle el alimento que fue su impulso, el sustento que le mantuvo gravitando en torno nuestra. No me digas que ahora ya puede despedirse de nuestro lado. Cuando me acuerde de ella, quiero encontrar todo liso, sólo el susurro que me repita sus palabras en esta noche.
 ¡Cómo tarda el tiempo de traerla a mi lado!. En esta espera de que aún no ha de venir, sólo puedo murmurar sus palabras. Tal vez después no me acuerde de todas cuando intente recordarlas. Pero no importa. Las suyas sólo fueron cuatro hablando de ti. Puedo recordarlas a ellas. Puedo unir en un sueño aquella mirada que parecía tan feliz. Ella también es sincera, cuanto pudo ser de silencio, ya no puede existir. Me cuesta llegar a comprender esos trozos de un pasado que no quisieron seguir buscando. Me cuesta hasta llegar a pensar que yo les vi partir sin otras ilusiones. Pero más me cuesta pensar que fui yo quien les di el impulso. Ellos se fueron y sus ilusiones las dejaron conmigo ya creadas. No comprendes que fue huella de un periodo de vida, no comprendes que a nuestra espera la que le va alimentando es toda nuestra reserva. Ahora si, ahora que tú me hablas, comprendo mejor aquello que fue nuestro sueño. No quiero encontrar contigo ningún obstáculo, también la vida quiere sellar el pacto de nuestra unión.

  Cada uno somos libres, pero es una libertad ligada en una misma alegría, un mismo descubrimiento en nuestra eternidad. Si, también ella, ¿por qué no?. Siempre está contigo, así que siempre podrás hablar de ella. La eternidad, mi eternidad, ese algo ya unido a mí en otro tiempo. No hizo falta que le añadiese nadie. Ahora que te voy conociendo mejor, sé que era de día cuando tú comenzaste a brotar como el primer retoño, y así quedó para siempre. Ya ves, sigo enamorado. Como cuando era un niño. Tanto que podía haber descubierto si hubiese sido de otra forma de ser. No quiero quedarme, sólo sé que cuando llegue ella ya no podré mirar a otra. Ni acaso porque pueda parecerse o ser idéntica. Puede, tal vez, que diga lo mismo, la misma intención, pero ya no podrá darle el mismo sabor de un primer día. Me hizo no sentirme extraño acaso puede ser mi primera vez.


viernes, 30 de agosto de 2013

“La extraña señora rusa de la calle Cangallo”-Cuento

 


       Nadie recordaba cuando se habían mudado Irina Vasilievna y su hija a la antigua casa de la calle Cangallo. La casa tìpica de zaguàn y cuartos de techos altos siempre mostraba los visillos blancos corridos, y ni aùn en las tardes de verano màs aciagas se veìan sus ventanas abiertas.
Los vecinos hacìan todo tipo de conjeturas acerca de "las rusas". Algunos decìan que habìan escapado de la guerra, otros que venìan de actuar en Parìs en un circo, y en verdad eran todas invenciones de la gente del barrio que tejìa versiones sin saber nada, porque las rusas solo habrian la puerta a las personas que llegaban en autos importantes, entraban y al cabo de una hora salìan sin cruzar palabra, casi hasta huidizos. Quizàs esas situaciones hacìan que el barrio estuviera tan al pendiente de ambas damas.
La realidad era que Irina Vasilievna tenìa un don especial, ella tocaba un objeto y podìa decirle al consultante quièn lo habìa tenido anteriormente o con que intenciones lo habìa regalado, es decir, podìa dar pistas en las màs diversas cuestiones del amor y otras situaciones por el estilo.
El don era verdadero, e Irina lo agradeciò de por vida ya que siendo viuda y con una hija no habìa sido fàcil para ella sobrevivir, y aunque en Europa habìa sabido desarrollar una clientela, una amiga le comentò que en Amèrica los ricos eran màs generosos y por ello embarcò en un vapor algunas cosas que tenìan, y llegaron a Buenos Aires porque una amiga de su infancia se había instalado allì y prometiò ayudarla.
Cuando habìa sido niña Irina jugaba con las cosas antiguas de su casa dicièndole a su abuela de quièn habìa sido cada objeto y alguna historia que sentìa. Al principio no le creìan, pero cuando fue creciendo y dando especiales datos de situaciones que era imposible supiera le creyeron y respetaron aunque por lo bajo algunos la trataban de bruja, cosa que le molestaba bastante pero que con los años habìa aprendido a ignorar.
Ahora en Amèrica estaba còmoda. Su clientes eran generosos,vivìan bien con su hija Elvira y la consultaban con respeto. Asì fue que novias ansiosas le traìan cartas de amor para saber si sus enamorados eran sinceros, esposas con objetos de sus maridos para saber si tenìan queridas, algùn anticuario curioso con una pieza rara y a veces, muy raras veces el inspector Juarez.
El inspector era un hombre de edad, muy caballero que tenìa por costumbre acomodarse los bigotes cada vez que se sentaba a escuchar lo que Irina tenìa para decir. Con el sombrero apoyado en sus piernas y la espalda muy recta prestaba atenciòn a lo que la vidente le decìa de algùn objeto que llevaba para que echara luz en algùn caso sin soluciòn, y casi sin hacer comentarios y con un beso en la mano de Madame se retiraba hasta la pròxima oportunidad en que la necesitara.
Madame Irina y sus talentos nunca salìan en los diarios, pero ella sabìa muchos secretos que las cosas le contaban, y los callaba para tener esa fama de persona confiable en un mundo de intrigas de sociedad.
El caso fue que su hija Elvira, asidua concurrente a la òpera le contò que en la ùltima gala a la que asistiò habìa encontrado un costoso anillo con un rubì, y le planteò a su madre que lo tocara para ver si podìa percibir quièn habìa sido su dueño, y devolvèrselo.
Madame se sentò y se concentrò en el anillo y un estremecimiento recorriò su cuerpo: veìa un hombre, veìa mujeres muertas, sangre y vio una cara...la del propietario del anillo. La palidez de Irina fue evidente y le dijo a su hija que habìa visto cosas terribles, y que el dueño del anillo era el tenor famoso que ella habìa visto la cantar la noche anterior.
Ambas se enfrentaron a una disyuntiva: su anonimato y discreciòn se verìa amenazado si salìan en la prensa, pero Irina se sentìa responsable de denunciar a ese asesino serial que se escudaba detràs de su fama, 
Le enviò una nota al inspector Juarez pidièndole una reuniòn urgente, y el hombre prestamente concurriò a su casa. Madame le contò la historia y Juarez le pidiò un par de dias para hacer sus investigaciones y darle una respuesta.
Y se la dio. Le dijo que dado que el tenor era ucraniano y los crìmenes no parecìan haberse producido en el paìs nada podìa hacerse, por lo que le sugiriò que si deseaba devolver el anillo lo dejara en un sobre en la recepciòn del hotel del tenor anònimamente y se alejara del tema.
Madame le agradeciò la sugerencia y decidiò pensar que hacer. Ella habìa visto las terribles torturas que el hombre le habìa dado a las mujeres de sus visiones y no podìa dejar el tema asi sin màs.
Decidiò tener otra sesiòn con el anillo. Se concentrò y vio una mujer que agonizaba y en ruso le decia: Igor volverè por ti...y sintiò que esa frase podìa ser ùtil para ponerlo nervioso, y luego verìa hasta dònde lo llevarìa y còmo harìa para que ese ser despreciable recibiera su castigo.
Averiguo cuanto tiempo màs estarìa en el paìs, y diariamente le hizo llegar esquelas anònimas con la frase que habia percibido en la visiòn. Sintiò satisfacciòn cuando tres dias despuès leyò en el periòdico que estaban suspendidas las presentaciones del ucraniano. Las esquelas estaban surtiendo efecto e Igor estaba nervioso.
Estaba pensando en cual serìan sus pròximos pasos cuando escuchò voces fuertes y a Elvira discutiendo en ruso con un hombre en el zaguàn. Abriò las puertas que la separaban de ella y vio a un hombre corpulento, de traje y sombrero en mano dicièndole a su hija que no se irìa de allì hasta no verla, y Madame con su presencia acallò la discusiòn, invitando al tenor a pasar a su sala de recibo, y susurrando a Elvira que llamara con urgencia al Inspector Juarez y que cuando lo hiciera pasar dijera que tenìan pruebas. Y nada màs.
La luz que entraba por el percal de la ventana hacia que la atmòsfera fuera calma, hasta agradable. Madame, impecable còmo siempre, vestia de negro y tenia su cabello tomado en un rodete bajo, lo cual le otorgaba un aire señorial y de manejo de la situaciòn. El hombre, en cambio, tenia su cabello desordenado y los ojos inyectados en sangre de quièn ha bebido bastante y la miraba còmo quièn busca respuestas.
Irina sacò de un pequeños saquito de gamuza el costoso anillo y el hombre quedò inmòvil. Ella le explicò que era vidente y cual era su don, y paso a detallarle lo que habìa visto al tocar la joya, y el tenor palideciò, temeroso de aquella mujer que lo conocìa y le revelaba el lado màs oscuro de èl mismo, cuando se escucharon los golpes suaves en la puerta y el Inspector Juarez entrò al cuarto.
Se miraron con Madame Irina que lo invitò a sentarse y le comentò al tenor que cuando volviera a Paris la policia francesa lo esperarìa para detenerlo ya que tenìa un comunicado oficial de ellos de que poseìan pruebas acerca de uno de sus crìmenes.
Igor, consternado por la verdad se puso de pie para retirarse, pero Irina le entregò el anillo de la piedra roja en mano, recordàndole que era suyo. còmo tambièn las muertas que èl tenìa en su consciencia.

El diario de la mañana tuvo una noticia central: conocido tenor ucraniano salta del balcòn de su hotel. Se informò que una noticia que habìa recibido desde su paìs lo haba llevado a tomar tan dràstica decisiòn, y la foto del hombre con sus ojos abiertos a la eternidad llenaba la tapa.

Madame doblò el diario y se quedò mirando el sol de la mañana que se filtraba por la ventana, y pensò que al menos aquellas mujeres sufientes que había percibido descansaban en paz, al tiempo que su hija le acercaba unas flores que traían una tarjeta del inspector que decìa: Su don hizo justicia sin un disparo. Inspector Juárez.

Se arreglò la falda y escuchò el golpe en el aldabòn de la puerta y se dijo: la vida continua. Y otra dama se acomodaba en el sillòn de los clientes.






martes, 27 de agosto de 2013

No me pidas que llegue a definirme.

 Ya sabes cómo soy. Pienso que nunca me gusta buscar una definición de mí mismo, porque nunca me sentiré de acuerdo con ella. Si algunas veces digo que soy un soñador, es porque me siento libre y puedo escapar de las prisiones a las que puedo estar sometido. O tal vez son prisiones que no existen y que yo me creo. No sé, pero ellas me llevaron a tu encuentro un día. No le hago daño a nadie pensando así, pero no me dejes buscar otra definición.
  No me dejes que piense en lo que pudo ser, pues mi imaginación llegaría a contaminarse y ni tú ni yo sabríamos volver a ser como antes. Tanto que me dijo ella que no llevara los espejos a Vigo, ¡oh! lo sabía.  El inútil que hacía espejos. En el momento éste de salir afuera, me recordó unos zapatos que no son de suela y los tenía en el cajón, bueno, para la lluvia. Ya no me acordaba de ellos, la última vez me quedaban un poco grandes. No sé qué será de mí en aquel sitio de Vigo, pero me gusta aquel ambiente. Igual que espero conocer pronto a todas las chicas. Extrañé hoy mucho a Pily. Era una buena compañía. Y no es por que me quisiera, no, es por algo distinto. No me preguntes nunca qué es lo que me agrada de ese alguien que me gusta tener a mi lado. Si me lo preguntas, puede que llegara a enfadarme contra el destino, porque me conduce y no sé a dónde, porque es como si quisiera tenerme a su merced. Recuerda la melodía que tanto te gusta, ella te lo dirá mejor que yo. No es a base de nombres, ni palabras, sino de sueños. Sueños mágicos, de fantasía tal vez, pero no se acaban nunca en sólo una noche, ni acaso en muchas más. Acéptame  como soy, sabes que nunca he conseguido responderme a qué es lo que más te gusta de mí. Me gusta hablar con ella, pero también hay algo en mí que me dice que puedo perderle un día, o que le pude haber perdido. Quisiera continuar hablando con ella, quisiera seguir reteniéndole en mi mente, aguantándole hasta otra vez que vuelva a verle, pero supongo que sería eso, un retener sin rumbo, un retener sin provecho, porque me gusta tenerle conmigo, pero quiero que sea libre. Libre para que vuelva a mí otro día y me haga nuevamente pensar en ti. Libre, como yo siempre quise ser. Con aquel ánimo que yo mismo elegí, con aquel sueño que yo mismo reanimé. Libre, porque también los sueños pueden convertirse en realidad.
  No me digas que ya no existe esa compañía. No me digas que se alejó la madrugada, que estás dudando, que llegó la penumbra y ya no veré más el sol. No me digas que va a llorar y está anocheciendo, que ya las nubes han aparecido y han sembrado terror a su paso. No me digas que el sol va cayendo y ya hay un olvido que vino a cobijarse entre nosotros. No me digas que mi memoria va perdiendo el recuerdo de tantos años en su compañía, y ya no sabe recordar lo que fue para ella. No lo me digas, no, que también lo habré ido sintiendo.
  Antes ya que tú, apareció tu nombre. Y fue formando sus pequeñas partículas entre el polvo que formaba tu cuerpo. Ese corazón encierra un gran tesoro, no lo dudes. Y ahí están las semillas que son más fáciles. Tú las debes encontrar. No te agobies, él también quedó contigo cuando desapareció esa máscara de la realidad. Pero quiere que aprendas. De nada valdrá desesperarse porque él quizás se sienta un poco más derrotado. No, tal vez sea eso que tú buscas en la distancia en tu subconsciente. A veces has pensado que no existe. Ellas nunca han sido de polvo, son más gruesas, piensa en un jardín, tú vas recogiendo pequeños trozos de tu pasado. Mira bien: ¿qué ves?. Si, allí está. Pero no te apures. Ella te espera, sabe bien que eres tú. Es esa parte de ti que siempre ha permanecido callada. Tú le has dado tu libertad. Ahora encontró ya la calma que buscaba. Y ya es más fácil que la vuelvas a ver. Se quedará contigo. Tanta ilusión es a veces mi orgullo. Tanta ilusión, esa semilla que iba sembrándose en los jardines desiertos, en los lugares sin agua, miles que volaban repletas de agua, de bellas melodías, todas iban dispuestas a dejar volar mis lágrimas sin el impulso de la tierra. Lágrimas hermosas, no podían enfadarse porque sabía que cada uno de sus amigos le esperaba en la punta de las hojas, en cada suave susurro del reflejo en un charco. Llegaban a su hogar y todas amanecían alegres de volver a recibir aquel sueño, el regalo de la primavera. Hay muchas cosas que se pueden decir en un momento; espera, cariño, todo sale del corazón. ¡Libertad!. Ya has llegado. ¡Mira!, tú sabrás mejor que yo si hay algo para aprovechar, o si hay algo para sanear en nosotros. Estamos dispuestos, tú sabes cuál es la fuerza que nos hace llamarte, la intención de pronunciar tu nombre.

  ¡Mírala!. Y dime si, acaso, algo puede estar desordenado. Creí que tardarías más, que no vendrías nunca, hay también que arreglar ese algo que siempre piensa en la depresión., porque hiere mi manera de ser. Ese algo… bueno, tú ya sabes cómo es. No entiendo por qué siempre está en tu contra. Ha aparecido de improviso, seguro que no quiere verte conmigo. Pues va listo, porque yo ya elegí que te quiero. Me lo trajo la mañana, me lo trae cada día. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Delirio



 Delirando…

Si, es cierto…
no supe leer entre líneas,
no pude ver cegada por la ilusión
o la breve esperanza de encontrarte,
desorientada, tristemente desesperada,
me confieso desarmada para combatir una guerra perdida.

Un pecado,
amarte deseando tocar las estrellitas en el firmamento;
sin embargo, embaucada por tus profazados deseos,
acusadores mal entendidos delirios,
lograste beber mi júbilo
y dejar sin bebida mi fuente.

Engañar engañando,
liberar, pero encadenado,
sin permisos…
catedrar con un diálogo disperso
por desconocer esa alma, mi alma,
acusada sin causa,
cuándo el amor le desbordaba,
la palabra la mantenía viva
y se anunciaba amando con gritos de lágrimas contenidas.

Cuál fue la locura… lo sé, sentir…
pero opuestos e inalcanzables.

Sanaré mis heridas con mis besos,
seguiré envalentonada en mis complejos y delirios,
buscando segurizarme.
El miedo siempre me avisará de cuidarme,
prometiendo no perder la fe por amar siempre.
Y pretendiendo ser amada aún más..



domingo, 18 de agosto de 2013

Con todo mi sentimiento




 


Con todo mi sentimiento……. Para ti, mi amor……

Con todo mi corazón,
Con toda mi alma,
Con todo mi sentimiento……

 A ti……
Como a nadie jamás he querido,
así te amo yo…..
Con todo mi amor,
Por ser mi día a día,
Por la dicha de sentirte mío,
soy muy feliz.
En cuerpo y alma
vivo para ti……

Con todo mi amor,
que eres por quien yo vivo
y lo que más quiero.
Hasta el último momento
seré tuya sin condición.

Con todo mi amor,
para el resto de mi vida,
te amaré sin medidas,
mientras vibre mi corazón….

Con todo mi amor,
para ti mi amor.
Te amo mi niño.
Siempre tuya.
Simplemente….. Yo.



viernes, 16 de agosto de 2013

Y puedo decirte que fue por ti

 por quien conocí la inocencia del amor. Me gusta esto. Voy a ver si mañana se lo leo a Loli. Hoy debí regar ocho o nueve veces al día. Viendo una película, ésta de la noche, dos amigas que tuvieron que separarse, y luego una vio a la otra en un hospital con toda la cabeza vendada. Quería coger su mano y lo hacía muy lentamente.
  Cuando ves partir a esa amiga que tanto has querido, cuando te sientes testigo de su partida, el tiempo va a ser tu distancia, cuando todo va a clamar la más profunda y solitaria hora, sólo son recuerdos y si no confías, cuando todo vuelve a ser antiguo, sientes que se pierde la dirección de tu existencia, ese algo que no conoces, nunca lo conocerás, pero tienes que acostumbrarte a su compañía, simplemente porque no hay otra. No puedes elegir, tienes que aceptar aunque no quieras. Sientes que tu voluntad siempre ha sido esclava. Tú la ves alejarse, y vas a sentir todos esos pensamientos que nunca has considerado verdad para ti. Todos están ahora, eran verdad. Ahora cambian pero no están en tu mano. Y empiezas a preguntarte si alguna vez has sido sincero para ella, si alguna vez has sido válido para todas esas palabras que tú creías verdaderas. Sus movimientos son pausados, todos parecen escritos en el tiempo que se mueve a tu alrededor y él parece indestructible.
  Y te preguntas por qué, si un día a su lado te habías creído capaz de superar todos los obstáculos. Ella se va despacio, no sabes qué te quiere hacer pensar porque tú ya no comprendes lo que te pasa. No es algo tuyo, pero su amanecer está en la muerte y se ha vuelto más limpio entre tú y ella. Ya no vuelve, se acabó la distancia, ya no puedes esperar en esa lentitud. Y tus movimientos, tus miradas, ya jamás podrán encontrarla. ¿Qué quieres que te diga?. Y esa vuelta tomará muchas perspectivas. Sigues siendo tú.
  Son las cinco de la mañana. No puedo dormir. Por eso tengo ganas de venir a hablar un rato. Todo está tranquilo. Pero dejé la puerta abierta. Tengo miedo que se haya despertado mi madre. El otro domingo también me desperté (no, creo que fue el día que se iba a ir a Vigo) a esta hora, y por la mañana se lo dije. “Ya lo sé. Te oí”. Sólo se oyen ruidos y todos ellos sospechosos. Se oyen también por allí, y el del papel también, no es mucho, pero con atención se oye.

  Estaba pensando en cerrar la puerta, simulando que voy al baño, pero me dejo en manos de la suerte. No puede estar despierta. Sigo siendo un gandul. No quiero dejar de escribir. Viendo todo lo maravilloso que me viene encima. Fui a Vilariño, me iba a colocar atrás, como siempre, allí en una esquina, pero Teresa me dijo que fuera con ellos para adelante. Creo que me gustó mucho ese algo que le impulsó a decírmelo.
  Voy a ir siempre porque Sor Gemma me da un beso en la paz y, como era de esperar, se lo di a Teresa. Me gustó, allí también me sentí libre para sonreír cuanto quisiera y hablar también. Fue Susana, al principio me enfadé por no llevarle la cadena, pero le di el teléfono y me llamará el viernes. Mónica y (no recuerdo el nombre de la otra) no picaron en el cumpleaños. Fue Lourdes, iré a verle esta tarde.

  Fue fabuloso, ¿no?. Hablé un rato con Loli y Bibiana me dará un beso por mi cumple. Los únicos momentos cuando estoy tranquilo es cuando le oigo hacer algo en concreto: fregar, hablar por teléfono. Ahora no tengo que regar, pero me dio pena cuando vi las flores de enfrente que yo iba cuidando. Hoy cogí el autobús porque lloviznaba un poco. Sólo me quedan doscientas. Me iba a afeitar hoy pero no tengo ganas. Pensándolo bien, estoy lunes y martes, miércoles y jueves, para afeitarme esa tarde y el viernes estar listo. Había aquí tirada una cadena de la muñeca y la cogí. Me mandó ir a coger las manzanas y fui, no puedo estar con ella. Subió, yo hice que buscaba el espejo, lo buscaba: “No llevas más” plim plam y el sermón, así que, en cuento lo dijo, me fui. La cama tiene la tabla, unos libros y algo más. Pues si, desde hace más de tres meses. Ahora es cuando  menos deseo sus regalos.”Dinero, yo le regalo dinero y a él le gusta”. ¡Ah, si! (con la boca abierta) ¿para qué?. Me molesta que vaya a cerrarlas, pero antes se lo pregunté y me dijo: No, voy yo; que me lo diga, ¿no?. Pues no se lo pregunté otra vez y me molesta que otra en su situación, se lo preguntaría. No entiendo que piense esto. Ya cogió Mariora una manzana, me fui para el baño, aunque pensaba ir al sótano (decirlo al menos) cuando salí de la cocina. Bueno, puedo estar todo tranquilo. Cuando recogía manzanas, pensaba: Lo que pasa es que ya me he desencarrilado.