lunes 21 de diciembre de 2009

Dame una palabra

Dame una palabra y te daré calor.
Dame un sentimiento y te daré
el pefume más bello de mi soledad de plata.
Dame una sonrisa y te daré un alcázar
que te pueda desnudar cada noche
y tomar de ti el cuerpo
y dibujarlo después...
y sentirlo.

domingo 20 de diciembre de 2009


Que nuestros mejores deseos os acompañen en estas fechas señaladas
y por el resto del año que pronto estrenaremos

lunes 7 de diciembre de 2009

Místicamente

Latiendo en cada naufragio
a punto de disolverse en el mar,
sin miedo, sin desilusión,
sin haber conocido la traición.
Un suspiro, un aliento invisible
existente en cada realidad,
el místico entorno de una palpitación olvidada
todavía musita tu nombre...
no quiere que desaparezcas de su presencia:
cogerte, estrecharte en sus brazos,
quiere llevarte en alma con ella.
Aquellos silencios, entregados por tus manos al vacío,
volverán
para agradecerte el haberles enseñado la soledad.
Y tú, secreta e íntimamente,
seguirás viviendo en cada obra.

lunes 30 de noviembre de 2009

Un incendio

¡Alerta! Humo en el bosque.
Humo entre los verdes pañales de un monte.
Gallego. ¡Es fuego!-gritan.
Es fuego. El gran señor del manto rojo
se levanta amenazante.
Y nace arrasador,
sepultador y carnicero.
Ese cruel destino de Galicia
amenaza tempestuoso su destrucción.
El paisaje se rompe.
El campo deja su expresionismo a un lado...
porque muere.
Galicia pierde un hijo.
Ella le cuida.
Ella le baña.
Ella le viste.
Y ahora la abandona.
¡Ayúdame! ¡aún podemos evitarlo!
¡Agua! ¡sólo un gota!
Un riego del corazón que surge.
Galicia muere.
Su gigantesco manto verde
va dejando de existir.
Galicia pierde su campo.
Galicia se va y yo
me voy con ella.

viernes 27 de noviembre de 2009

VIEJOS


Viejos, que os tiemblan las manos
y lleváis duelo en los ojos.
El azote de la Vida
señorea en vuestros rostros,
enjutos y fatigados,
de profetas o de apóstol.


Viejos, que en vano añoráis
algo que sabéis perdido:
juventud, poder, amor,
horas de fiebre y delirio
que ardieron en vuestro ser
como fuegos de artificio.


La nieve que pone el tiempo,
sobre sienes amarillas,
coronó vuestra cabeza
con laurel hecho cenizas
en la llama de la antorcha
que llevasteis encendida.


Vuestra nave, fatigada,
arribó exhausta a la orilla
y ahí está, sobre la arena,
como gaviota abatida,
desguazadas las entrañas
y con la proa partida


en lucha contra las olas,
revueltas y embravecidas,
que llegaban hasta ella
pretendiendo hacerla astillas.

Ahí está, desarbolada,
a la orilla de la Vida.



(P. C. ©"Sentires")