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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



jueves, 27 de junio de 2013

Por eso le había preguntado, la experiencia.

 Begoña se enfadó, es por Pily, yo también lo he notado. Todo es muy complicado. Jugué a las damas con Humberto y quedamos tablas. Bueno, hasta el lunes. No sabía decirle quién es la que más me gusta. Sigo igual de dormido, ¿no?. Y ahora llegará Lourdes. Joróbate. Bueno, al menos juego un poco a las damas y al ajedrez pudiera jugar.
  Es otro día, ayer, me enfadé con mi madre porque le dije que iba a llevar algún cesto más y me contestó enfadada: “Con uno basta. Los demás los vendes tú”. Le preocupa eso. Yo también me enojé, pero no supe contestarle.
   Voy a tener que esperar hasta el verano y mi vida, a partir de ahora, va a estar muy ligada a ellos. Pero no importa, si es necesario llevarlos sin que se entere, lo haré así. Hoy preparé dos bases para unos ovalados y llevaré los mimbres preparados y esas bases en una bolsa. Puedo llevarlos el lunes, con los espejos. Los espejos son para que los vean. Se me ocurrió hoy porque vi allí un patito de ésos que tenían en la puerta. Considero que no corre prisa para aprender lo de las cuerdas. Ya me ves, aquí en el baño, subí el paz. Quería bajar antes para llamarle a Pily. Creo que ayer habló de llevarle unas castañas a Isabel que se le habían olvidado. Yo se lo recordé con ganas y fui. Hablé con Pily desde Ramallosa. Y creo que me animaré a llevarles algo a las vecinas de Isabel. Puede que unas bolsas, una, de galletas de ésas que parecen avellanas. Tiene mi padre y Chicha vende. Hoy, cuando marchaba, fuí corriendo y pensé: Si un día me caigo delante de ellas, la palmo. No seas loco. Como dijo mi madre hace bastantes días, Sulote parece enamorada de mí. Cuando voy andando y no le hago mucho caso, se queda atrás. Le llamo, pero tengo que volver a su altura. Hoy comentaba: Gandul, que eres un gandul. Bueno, también yo lo soy. Y, cuando subía, a la altura del bar Pampín, se acostó y quedó allí un rato. Aún se sentó varias veces más. Había bajado un poco corriendo y debía estar algo cansado. Así lo comenté con ella la primera vez.
  Jo, me gustaría decirle a Begoña que también le quiero, al principio me parece que no era eso lo que buscaba, pero me parece que temía lo que me dijo ese señor. Les gusta a ellas ser así. Pero si le dices a alguna que le quieres, se ríen.
  Precisamente casi al final se sentó enfrente mía, en una mesa separada  Begoña y me comentó que le había dicho que yo estaba guay. No sé cómo enfrentarme a eso, creo que es muy bueno lo que me aconsejaron. La vida hay que tomarla como viene, sin más preguntas. A Mayte le encantan las cintas que llevo. Ahora me encanta poderles aportar todo lo que sé.
  Ya le hice los agujeros a esas dos bases. Mañana tal vez no salga y me quede haciéndolo. El lunes a ver si me acuerdo de decirles lo de los espejos, se los puedo conseguir a comprar la madera. Tal vez se atrevan con barniz y aguarrás para terminarlos allí. Me gusta tener muchas cosas que contarte. Muchas cosas bellas, todas llevan impresas la señal de tu paso por su candor.

  Cosas que no paran de hablar. Cada una busca transformarse en miles y miles diferentes. Las encontrarás a cada paso, siempre allí donde quieras hallarlas. Porque todas habrán nacido por ti, sólo por ti, para que tú seas testigo de su encarnación. Serás su hijo predilecto. Muchas cosas que no viven sin tu aliento, tienes que estar tú en ellas para que sepan analizarse señalando nuevas experiencias. Tú serás el conquistador. Ellas, allí donde se encuentren en ese momento, lo sabrán, tu amor se lo habrá dicho y sonreirán en un solo ánimo para decirte que ya lo han conseguido. Tal vez no te enteres, no debes preocuparte por eso, pero sentirás un estímulo desde lo más profundo del universo, que calará en ti como una luz. Y se convertirá en errante, como tú, de esa forma verá la vida como tú la ves y será ese canto que brotará de sus labios a cada instante. Esos labios no son todo lo que te comunica con la realidad; no, no es así, no debes pensar que acaso algún día pueda ser así: esos labios te comunican con todo lo que los demás pueden oír de ti. En sus manos está el gran secreto de sus decisiones. Porque a ellas también les gusta oírte y comentar contigo las incidencias de cada amanecer. Todos sus miembros forman un solo sentimiento y todas las veces que les sientas alrededor de tu mente, si escuchas pacientemente, oirás que no son sólo ellas quienes caminan. No, hay alguien más. 

lunes, 17 de junio de 2013

Creo que voy a decidirme a preguntarle a Ana

si, en verdad, quiere o no quiere que sea su novio, porque ahora ya me hago un lío. Creo que me tomo a todas en serio y son muchas, ¿no crees?. Aunque me parece que más que una escapatoria va a ser una prueba el casarme.
  Aún no van a ser las nueve. No, está cerrado, las ventanas lo están, el sello y el sobre los compro luego. Bueno, aquí tienes el poema. Te había dejado de escribir, pero me parece que es una tontería, porque viene a ser aburrirse sin razón. Apareció un perro pequeñito en la casa de al lado, pero es una birria, no hace caso. Bueno, peor para él. Ya estamos aquí otra vez. Busqué una iglesia para poder decirle a mi madre que si y ya ves. Entré y la oí, aunque ya había empezado. Ahora fui a comprar sello y sobre y todo me queda cerca. La iglesia estaba aquí, al principio casi de la calle Coruña. No quería ir a misa, pero ya ves. Bueno, va a haber algunos días que falte, espero que me perdones.
  Ayer no vino ni Fernando ni Begoña. No sé qué les pudo haber pasado. Lo de Fernando creo que está en relación con ese primer día. Mayte le dijo que me enseñase a hacer un nudo y la primera que cogió; bueno, Fernando me lo dijo, pero ya sabes que una vez es poco y, entonces, me cogió Begoña. Por eso Fernando se enfadó con Begoña ese primer día. Y yo me quedé sin habla. No supe hablar. Aquellos momentos pasaron y yo sólo fui el testigo incauto que no les supo escuchar. Pero no quiero pronunciar una palabra y que se vaya a pique toda esta historia. Una palabra como la que le pronunció Begoña a la Begoña del autobús, cuando le dijo que sentía celos. Sólo me atreví a decir: No os enfadéis.
  Mira, sólo una palabra para lo que puede ser la búsqueda de una vida. ¡Qué ridículo!, ¿no?. Me quedo mudo, inexplicablemente, me gustaría decir, pero no hay palabras, ni suficientes, ni adecuadas, tanto que sé, tanto que escribo, una historia delante mía y siento que ya no sé definirme. Y así me quedo, como alelado. Podría decirte que no sé si me busca a mí, si soy yo la persona elegida. Nunca lo he sido. Pero me parece que no hace falta esa pregunta.
  Todos los datos apuntan a mí, y ellos tampoco saben mentir, como algunas veces puede que lo haya sido yo también. Por eso es una pregunta que, para mayor comodidad mía, la voy dejando en el aire.
  No puedo decir lo que pasará con el tiempo, pero también me parece que el aire de mi alrededor no está tranquilo, y se rebela contra mí cada vez que hundo mi presencia en él. Yo sé que no se enfada, pero también es niño como yo, y ha sido testigo de un caminar. Ahora está intranquilo porque parezco alborotado y duda igual que yo, no puede verme así.

  Me parece que siempre
me sentiré enamorado

  Y me la dirá, tal y como en un principio. El y yo sabemos que tiene muchas formas de hablar y yo le entenderé en cualquiera que utilice, le reconoceré porque antes había sido mi mirada en el tiempo. Unas palabras que parecen posarse tan lejos de mí, que me resulta imposible, que encuentro otra fuerza que se opone, mi otro yo, malvado. Creo que quiere impedir que llegue a una respuesta, porque habré destrozado tantas ilusiones, tantas dudas, que significará aquel dejar de estar sometido a su merced. Todas ellas gravitan en torno a mi cabeza, y se esconden, yo nunca he sabido ver en la oscuridad. Y me parece que puedo volver a quedarme sin una respuesta concreta. Tal vez me la traiga el tiempo, pero esa intranquilidad me renace al ver que el mismo tiempo parece quedar inseguro, callado.

  No importa, estás feliz, la felicidad te traerá la respuesta. Bueno, ya continuaré. Hoy, jueves, yo volví más contento. Creo que fue Fernanda quien me dijo que saliera al patio con ella y me dijo que había chicas a las cuales les gustaba. Ya lo había notado. Pily se adelantó a Begoña y me dio bastantes abracillos. Entre tantas me hacía un lío, pero en esto hablé con el señor (ya te diré el nombre) y me aconsejó que no había que tomarse la vida tan en serio. En verdad quien me quisiera realmente ya me buscaría, pero a ellas lo que les gustaba más, o querían, era una especie de aventura. Le pude llegar a decir eso de que siempre me habían llamado feo. Eso no importaba. Una aventura o unos meses de compañerismo. Lo mismo le había sucedido a él cuando joven. 


miércoles, 5 de junio de 2013

Fueron esos últimos consejos: “Que esperes tú, lleva algo de abrigo”.

Yo, contentísimo por marchar. Ya se levantó a las ocho y media diciendo: “Me olvidé de avisarte”. Ya estaba yo preparado tomando la leche. Yo contentísimo, ¿no?. “Sácame la moto. Tú ya tienes que bajar. Guarda los perros. ¡Ay!, y la leche. Voy a buscarla cuando venga”. Me alegra que piense así.
  Como le dije al señor cuando me trajo, la ilusión hace más que las manos, o que los ojos, o que toda la mente. La ilusión reside en ese trocito de alma. Ya no puedo escribirte más. Me llama. Me dijo: “Lo importante es aprovechar”. ¿Quién piensa en aprovechar?. Les enseñaré a hacer cestos, llevaré cintas, me gustan todas. Casi son todas chicas. Teresa y Begoña también. Te noto muy contento, distinto, no eres igual, más feliz. A partir de ahora vas a cambiar. ¿Por qué?, mira, no sé qué decirte, pero me parece muy oscuro. ¿Ya tienes preparado lo que vas a llevar mañana?. Me encantaron los detalles. Begoña se quiere mostrar más dura, “no creas que voy a tener celos”. La otra Begoña te trató muy bien también. Te vi, allí sentado, junto a ella. Recordaste a Ana, las del baile. Tú diviértete. Se va a acabar lo de ser feo, ¿no?. El ir con mi padre a Vigo no me importa. Voy a venir en bus, lo que significa taxi. Y llegará tu cumpleaños. Con ellas. Ya verás. Va a haber algún beso, aunque tú creas que no. Mañana te llevas los cestos y los mimbres y las cintas. Begoña, en un momento, te dijo: “Me arañaste. Las uñas largas”. Era verdad. No creí que me iba a quedar, así que le pregunté si era verdad y me dijo que no, pero si era verdad. Me las corto antes de que se me olvide. Ya lo hice. Me voy a afeitar. Como iré con mi padre, ya te hablaré desde Vigo, pues tendré que esperar. Ya me afeité, me bañé, me lavé la cabeza, me corté las uñas y les oí hablar de llevarme a mí y creo que no me quiere llevar porque es muy pronto. Mi padre tiene un problema, es lo que más se habla aquí. y es cuanto me da más pena porque la familia estaría más unida si…, pienso que debería estarlo, y yo podría estarlo pero, en el fondo, sería un fingir cruel. Bueno, aunque para ellos, les vale. Estaba comiendo un trozo de carne, sólo mi hermana y yo en la cocina, viendo la película de la segunda cadena, hasta que a ella se le ocurrió la feliz idea de tomar pan integral. Me preguntó qué mantequilla había tomado y yo le contesté: “ninguna”, es la verdad. Con la leche no tomo, el bocadillo no puedo porque siempre hay alguien en la cocina los domingos y, otros, ni me acuerdo. El otro día cogí un poco para un trozo de pan, pero si se lo digo hará montañas, y no quiero. Le dije que no tomaba e hizo un gesto como de ser mentira. Pero bueno.
  Lo que me dijo Antonio de coger siempre un poco de dinero, no lo hice hoy, también me lo comentó el chico de decoraciones cuando venía, no lo hice hoy, pero ya lo haré ahora. Aunque creo que si mañana voy a ir en bus, con los cestos que tengo que llevar no me cogerán a dedo, pero ya veré. Hay uno que no llevo porque se soltó abajo un doblez. Llevo las cintas y la última libreta, pienso leer el poema de “Libertad”. Ya los subí en el coche, pero sólo llevo uno y el redondo pequeño. Sería mucho follón en el coche. Te dije un día que me gustaría un poema cuya idea principal estuviera en el último verso, ¿no?. La idea más profunda. Si no es así, perdona, tanto tiempo preocupado por conseguir, siempre me pasaba igual, que pensaba y llegaba a dar con ella, pero para ponerla en el primer verso. Esta que hice ahora, no, ¿te acuerdas de la frase que dije ayer?, me parece que te la cité; si, ahora recuerdo, que se la dije al chico de decoraciones. Pues empecé a escribir un poema, habla de sentirse enamorado, yo en este taller, de todo. Y la frase se me ocurrió al final y la puse. Les voy a leer si quieren las de la libertad y ésta.   ¿Te conté el detalle de la chica, Begoña, que estaba a mi lado?. Cuando dije lo de las cintas, ella me dijo de trajese la de Stevie Wonder. Me gusta que haya sido por esa canción y porque le comenté que me encantaba. Soy un soñador irremediable.
  Bueno, sólo traje dos cestas y el que está por hacer porque el gordo sería mucho. Pero, como llego muy temprano, tal vez otro día venga con Julio y no le importará que lo traiga. Voy a ahorrar para comprarles algo el día de mi cumpleaños. Cambié un párrafo, ¿no?, para que el principal estuviera el último. No, mira, voy a borrarlo, porque no tiene mucho sentido. No me parece muy bien hablar de sentirme enamorado, y decir: Porque sé que lo estuve, ahora vamos a darle a todo nuestra alegría. Sobre todo se me ocurrió ahora esta idea, el último verso anterior dice: nunca podré estar solo.

  Y sería repetir. Creo que eso es ese algo que notaba raro en los poemas algunos, pero no sabía concretamente. Creo que oí arrastrar una mesa y no estoy en la puerta correcta. 


martes, 21 de mayo de 2013

Se ha llenado la brisa de aromas

          




Se ha llenado la brisa de aromas
con suave extracto de nostalgia 
recordando la antigua fragancia
de un huerto florido de rosas. 


Se ha llenado la brisa de sueños
que replican las canciones
palpitando en los corazones
y en los confundidos pechos.


Se ha llenado la brisa de recuerdos,
infantiles recuerdos que añoro,
de amores son su tesoro,
de vida sus deseos.

De amores se llena la brisa,
la brisa se llena de besos.




Y posaste de nuevo tu mano en mis labios




  Y posaste de nuevo tu mano en mis labios
con pedazos de cristal
entre sus yemas… y yo
sentí el influjo de una tierra
que había penetrado en mí.

Abrí la boca al instante y quise comer de ella,
saciarme de los alimentos que me daba
y ser tiempo
como ellos: tiempo
de ése que nunca ha de acabar.

Posaste la savia de tus dedos
en los peldaños
de mi piel… y bebí del subsuelo un líquido divino…
sus nutrientes
que me iban a dar la vida. Estábamos juntos:
tierra, aire…
y yo.

Una tímida luna acariciaba los vestidos
de los que me había cubierto la senda.
Así dejé que penetraras en el alba que invadía mi cuerpo.

Y perecí…

-2011-


Pero cuando le oí a mi madre comentar

en tono de bronca y lo único que entendí fue “máquina de arriba”. Bueno, ya me bañé. ¡Bah! No importa, no te pongas a pensar, que no vale la pena. Mañana, bueno, a ver cómo queda aquello. Aunque no me cayó tan bien.

  Begoña, pero, en fin, es mejor un cumpleaños allí que en otro sitio. No sé Lourdes, creo que ya le hice bastante daño con nuestra inconsciencia, pero es igual porque el día que se lo quiera decir, se lo digo. Ya sabes que no me importa lo que piensen los demás de mí, sólo mis amigas. Hoy, cuando escribía en el fallado, Quico puso la cinta Vive. Y escuché la canción. Dejé de escribir, subí las escaleras para escucharla mejor y me encantó. Creo que me va a gustar empezar a cogerles la letra. Me gustaría oírla cantando. Tendré que esperar al día en que me encuentre solo. Yo le diré a mi madre que el día de mi cumpleaños, cuando me llamen Alicia y Pepi, era ese grupito de dos de la costa que no recordaba, que lo hagan por la tarde. Y Pily, un coche R-5 blanco, matrícula Va. Bueno, pues delicioso.

 Decía que no saberme poner el reloj por comodidad, diría Isabel. (Y algo de eso puede ser), porque siempre temía romperlo. Hoy me lo puse. Lo pongo en la muñeca y luego lo giro. Mi padre aún no vino y los dos están en la cocina. No quiero entrar allí, así que me quedo hasta que le oiga venir. Tengo ganas de seguir leyendo el libro de Follas Novas. Intento traducir los poemas al español. Pero lo tengo que leer tranquilo, lo empecé a leer en la cama. Quico tenía la luz encendida. Me va a molestar que a Vigo tenga que ir con mi padre y venir con él. Esta mañana, al marchar mi madre, creo que desde la casa de mi tía, me dijo que regase. Si, un rábano, me siento tan libre.

  Mira el poema que hice esta mañana. Termina rimando para que llame más la atención. No es mucho el roce que tengo con Claudina, aunque sigo pensando que me gustaría que me lo hubiese dicho antes, creo que sólo le dije “hola” uno o dos días. Un día que iba a buscar el pan y un domingo. No recuerdo más. Bueno, el pantalón blanco y llevaré la camisa azul a rayas verticales. El pantalón puedo limpiarlo un poco con la esponja el mismo domingo. Voy a andar un poco, si no me aburro. A lo mejor entro en la cocina. Entré y cogí un damero. Al cabo de un rato, me dijo mamá: “Vas a ir a Vigo mañana para aprovechar”.

  Yo seguí escribiendo porque sería el mismo rollo de siempre: ¿No aproveché en los cestos?. Pero Mariora me parece que le apoya, me hizo intención de quitarlo, diciendo: “Escucha, te están hablando”. Entonces le dije lo del autobús y me respondió: “No vas a ir a los dos a la vez. Tendrás que pagar el bus”. Todo es ir a Vigo.

  Aún no sé cómo será para cuando marche a las diez y tenga que hacer todo. Ahora, antes de acostarme, le guardo los perros a Quico. Y si el servicio está ocupado y tengo ganas, por la puerta trasera del garaje. Bueno, está la luz encendida. Voy a hablarle de cualquier cosa. Este domingo, a Pily, y el próximo, a Luisa. Bueno, porque baila, y Sauli tiene novio. ¿Qué te parece?. Además, creo que en el centro que me dijeron en el autobús se trabaja con materiales tan diminutos. Voy a dejarte, no se me ocurre nada, voy a leer a Rosalía.

  Estoy aquí, en Ramallosa, voy a ir a Vigo, me dijo el chico que las tres están en aquel centro. Bueno, vamos a esperar a su hijo para que quede en la tienda. Tengo que llamar a Pily, no sea que no quiera venir el viernes, día de todos los Santos. Pensaba decirle que iría yo, pero no voy a poder hacerlo por el día que es. Salir sí pienso salir y, si es así, no voy a saber a qué otro sitio. Bueno, ahora estoy escribiendo. El problema va a ser Ana. Yo te tengo a ti, al menos, me molestaría estar pasando de un lugar a otro, como hay alguien que hace. Me dicen: Hola, pero no sé verdaderamente lo que estarán pensando, aunque no creo que piensen mucho porque, si fuera en otro momento, pudiera, pero una mañana, mientras espero que venga una chica, aunque ellos no lo saben. La respuesta será al final, como siempre es así. No me sale nada acorde.

  Estoy viendo aquí el pantalón que no se rompe, me da más seguridad. Ya cogí varias hojas más, junto a la mesa de Quico había varios papeles tirados y cogí las dos hojas grandes que había. Pero ya vi donde tiene la papelera y está llena. Cuando el señor me dijo que estaban allí, al principio no me lo llegué a creer, pero los dos sitios coinciden en estar en el Calvario, es una pista. A ver si en Vigo me acuerdo de comprar sellos y sobres. Si es así, veré a las tres antes de lo que pensaba. No me voy a quedar pasmado mirando las piernas de quien pase. Bajé la cazadora azul, pero la pienso dejar en la tienda. 


miércoles, 15 de mayo de 2013

Perdona que te haya estropeado la hoja


. No tenía otra. Incluso le voy a dejar el poema a ella. Cuando terminé de hacer los cinco, de pasarlos, quise hacer otro. Y, mientras espero, estoy planeando lo que puede ser, sólo pienso en ti… pero no lo hice. Pily tenía razón cuando me dijo que, si le doy más vueltas, es mayor el lío. Escribí los poemas y, como aún hacía sol, una hoja a máquina. Después bajé, le cogí verdura a los dos y le pregunté si iba a buscar pan y carne de perros. “¡Y después vas a subir, ¿no?.  Pero no, te quedas fuera dándole de comer a los animales y trabajando en la huerta. Un día llamarás por mí cuando estés rendido de cansancio y te caiga el sudor por la frente. Te acordarás de tu madre”.
  Un rábano. Creo que en este momento llegó la hora de ir a Vigo a unos cursillos. Lo bien que estaré, ¿no crees?. Siempre coincido en recordar eso de egoísta y todo eso que ya te he dicho cientos de veces. Porque estaba limpiando la habitación de Malena y entró Blas. ¡Qué bronca?. “¿Cómo entra un perro?. No cierras las puertas”. Yo le quise decir que bueno, intentaría para otra vez, pero no era sólo yo el culpable, porque entraban otros otro día y esta mañana se preocupó cuando le dije que el gato negro estaba en la cama de la ropa lavada. Pero sólo era aquello: “¡Y contestas encima!”- me gritó. Me había preguntado antes: “¿Sigue a cien la carne de perros?”. Creo que subió- le respondí. No son esas preguntas las que necesito. Y ahora me puse a regar por darle esquinazo, debe de pensar que por qué me lo mandó.

  Me gusta estar contigo
pero necesito algo más…

  Ya ves que estoy hablando contigo mientras riego. ¿Recuerdas cómo estaban las de enfrente a la cocina cuando empecé a regarlas para que dieran un poco más de color?. Pues ahora ya están mejor, pero me dijo: “Están pochas, pero un poco mejor que al principio. Esas déjalas, ya están podridas”. Hoy vi los crisantemos en flor, antes ya viste que me preocupaba por que no muriesen. Pues son flores bonitas y las hay de mucha diversidad de colores. Espero que no se me pase cada noche de echarles un poco. Tan feos que estaban estos tomates aquí, junto a los pimientos, todos negros. Alguno ya tiene.
  Me van a animar a regar los de allá, al fondo, y los de aquí abajo. Ahora no tengo grandes ambiciones por hacer, así que dejo la manguera en algunas plantas y hablo contigo.
  Tanto como me dice que mi padre está tan mal de dinero, me pregunto si no le importará pagar tal cantidad de agua. Para mí, lo que es un caso es tener que estar sujetando la manguera, sin tener qué pensar, o qué cantar, sobre todo mientras esté aquí. Ahora ya ves, ¿no?, está regando ahí y yo tranquilo. Antes, la meadita se quedó por ese nombre, pero yo echaba en el hoyo porque fuera debe ser malgastar el agua, ¿no?. Bueno, a mí me encantaría que nos hiciese una visita Esperanza. Sobre todo por ver a Andrea. Hoy llamó y dijo que iba a ver si podría la semana que viene, me encantaría decirle que el viernes, pero por la tarde supongo que no estará ella. No voy a decirte qué fue lo que oí, porque extenderse sería lo de menos. El caso es que estuvo hablando conmigo un rato, que si era por aprovechar comida, con la hermana no usa tanta confianza, bueno todo eso. Colgó y llegó a la mesa para decir: “Ya viene a traer los problemas, vive lejos de mi madre porque no le aguanta y ahora viene aquí”.
  ¿Es o no es hipocresía?. Me daban pena los conejos. Los jóvenes comen bien el maíz, pero la hembra y la pareja no. Un día les di pan, me acuerdo, pan durísimo. Y quedaron contentos. Me agrada. A la hembra le di más y se metió en su casucha. A la pareja también le di, uno a cada uno. Y los jóvenes, que son tres, quedaron con dos. Pero también comían el maíz.
  Bueno, ya olvidé el domingo en que no fue Pily, aunque aquí hoy siguieron comentando de él. Me molestó el decirle a Pily que no era a Quico a quien esperaba, sino a otra de Budiño. Bueno, ya pasó. ¿Viste?. Cómo te dije ya me empiezo a echar atrás. Tal vez le diga a Isabel que me regale un bloque de hojas blancas. Y será como Palmira, llevarme bien sólo cuando esté aquí trabajando con Marisa, y ese resto que hoy digo nada ya verás como va a dar mucho que hablar.
  Mañana, a Vigo. Bueno, ya te contaré. Ya decía yo que algo estaban comentando de mí cuando me había decidido a bañarme e iba a hacerlo. No era muy alegre la cuestión. Entré en la cocina para preguntar por los otros si habían llegado. Sólo quería que me respondiesen lo de antes. Pero no dijeron nada. “No llegó nadie”. 


martes, 7 de mayo de 2013

Te lavaste la cabeza, aunque con fría.

 
 Pero lo que me molesta no es eso, sino que me dijo que iría con el chico de Decoraciones y no le pude decir lo del grupo a Pily, que es sólo a ver. Bueno, el caso es salir de casa.
  Tengo que decírselo, no puedo dejar a las dos Teresas, al menos una me gustó. A ver a Pily iré, como pensaba, de blanco. Espero que la duda termine pronto. No me dijo nada Nacho y fui a abrirle la puerta. Bueno, antes me enfadaba con él, por nada ya estaba criticando. Ahora noto que ha cambiado. Bueno, tengo prisa. Son las seis pasadas. Ya sabes que se enfada por el dinero. Quico dijo que se lo pidiese a mamá.
  No fue tan mala tarde. No vino Pily, no, pero me parece que fue su recuerdo el que tuviste en tu ánimo, porque no lo pasamos tan mal. Aunque hay momentos en que buscas a alguien especial y el no encontrarlo parece que te deprime un poco. Pero bueno, ya viste ¿no?, esa canción de España “Cantaré, cantarás” fue Ana y la de E.E.U.U. por Africa, fue Mari Carmen. Ana empezó no queriendo, pero después bailó una o dos. Quien no te dijo que no fue Mari Carmen. Bailaste con una desconocida, la primera, el primer baile, aunque después no frecuentaras mucho este invento, le dijiste a Mari que otro día se guardase para el final, y qué final, ¿no?: te encontraste a Saulita y a Luisa, te dieron un beso las dos de tu forma y hablaste con Luisa. Para el día de tu cumple. Y, al final, te dio otros dos, pero se los hiciste repetir porque te puso sólo la cara. Bueno, ahora ya sabes que si subes a aquella esquina de la pista superior puedes encontrarlas. Y Luisa te bailará el día diez.
  Bueno, ya hablarás con Pily por carta, supongo. El caso es que ahora vas a empezar a salir de casa, ¿no?. Conviviste con aquella ilusión todo el tiempo, un espacio que te permitió conocer más a tu alrededor, todo nuestro alrededor. Hablar con el ánimo de que puede ser un día cualquiera cuando te encuentres a su lado, un día cualquiera cuando disfrutes de tus sueños, un día recordarás todo cuanto viste en esta convivencia y verás que el viento también tenía razón cuando te envolvía de su ternura. Ya viste que no le faltaba a tu caminar y vas viendo que la sonrisa tiene muchas miradas para aparecer, tantas que van componiendo una escalera a tus pies, más hermosa cada madrugada. Camina, ya ves que a tus espaldas no aparece, pero allá donde pongas el pie, allá tendrás tierra firme. Comenzará a partir de ti. No temas por alimentarla, ella misma quiere decirte que su alimento lo eres tú. Así es ella para la vida: todo cuanto se puede soñar.

  Un rábano. Como me dijo Antonio, coger un poco de dinero para mí. Siempre tengo que pedirle a alguien. Pídele a él, por si le sobra. A ver si sobra con cien. Yo le dije que si. Pero no, eran las doscientas. Como el otro día, cuando Quico me pidió. Pídeselas luego a mamá. Y ya empezamos. ¿Para qué?. Antes, cuando le decía a Jose que prácticamente no necesitaba era otra cosa. Y ahora el mayor problema va a ser el día de mi cumple. Tantos chicos y chicas que vi abrazarse en coches o en sillones, no sé por qué. Creo que no tiene mucho sentido, para lo que pienso yo. Y si ahora le parece mal que yo me vaya por las mañanas y le deje sola, es problema suyo, ¿no?. No es hoy, es mañana. No importa, pero me parece que lo voy a pasar muy mal. Ya lo empecé a pasar así. “Nadie suele pensar en los demás”, dijo mamá. Y yo me pregunto ¿para qué?. No merece la pena. Total, para algo, y se queda en que para nada más.: ¿Vale la pena?. No sé, está tan revuelto todo…
  Te diré, si quieres, que ella habla con mil bellas palabras, pero una es suficiente. Toda su intención es ésa. Y es lo que me fastidia más. Esa incertidumbre. Voy a llamar a Pily para ver si puede llamarme luego. Me llama. Fantástico, ¿no?. No sé todavía conocer esa parte de mí que está escondida, que está esperando mi regreso, lo sé, y no comprendo cuál es el vacío que se hunde a mi alrededor. Sigue todo revuelto, y ahora ya no se parece en nada a la ruta que me había forjado ayer. Cambió su cara, cambiaron sus ojos, y me molesta que todo eso me diga que también he cambiado un poco yo. Sigo buscando, ¿no?, como antes. Hay algo que quiere interponerse. Hay tantas cosas intermedias, las empecé a cruzar, pero me fastidia la lentitud a la que me somete el tiempo. Quiere ayudar, no estoy contra él, soy feliz cuando pienso, pero me parece que no quiere nada ser así y me parece que estoy solo. Recia soledad… y todo quiere hacerme reconsiderar el por qué de un principio. Busca envolverme, yo quiero saber qué es lo que puede ser para nosotros. Puede ser traición todo cuanto quiero, no soy yo, me empujan, dime que me mantenga fuerte. Si algún día os separo, el roble se verá inmerso en el olvido. ¿Qué puedo hacer si llega a mí su agonía?, ¿qué podré hacer entonces?. Me falta un valor. Me recordaste un poema. Lo voy a pasar. Me gustaría leérselo a Loli el viernes. Voy a ver si Pily me puede llamar. No pudo venir, vino la madre. Viene éste otro. Ya conozco el coche

miércoles, 1 de mayo de 2013

Colocó mi jersey en su silla.


 Me gusta ese detalle. Estoy preocupado. Me entristece no haber traído la libreta. Y lo pensé. Voy a tener que olvidar a Bea. No sé por qué, no es por que no hable conmigo. Creo que le  vi de otro modo desde el principio. Es esa idea de considerar este día que no quedará consumado si no le conozco a ella. Se podría decir mucho. Yo, yo lo tomo como una convivencia. Y toda convivencia me parece hermosa. Son palabras limpias, palabras que se pueden albergar en un momento. Cualquiera. Será maravilloso cada vez que queramos dedicarle nuestra mirada, nuestro recuerdo, todo nuestro ser. No hay engaños, no hay mentiras que puedan pregonar que no hubo amor a nuestro lado. Nacieron unos ojos, unos ojos eternos, compañeros de rodas las estrellas. Un sabor de boca, no, no hace falta, cualquier aroma se sentirá feliz por impregnar nuestro alrededor. Ante él vamos a conseguir un mañana más dichoso, ese mañana entre los dos lo habremos cosechado.
  Eso me parece esta compañía. No sé si podré leer alguna. Me parece que no hay ambiente para leerla. No quedaría tranquilo. Tan animado que estuve antes. Me coloqué aquí para nada, no le doy sentido. Y el caso es que estuve a punto de descubrirlo. Todavía me siento a punto. Ya estoy mal. Se lo pregunté. No, te lo dije. Y al final creo que arrastré lo que quería. Ya te lo contaré. Ahora prefiero hablar. Me dijeron que leyese eso que hablé contigo sobre las convivencias. Y les gustó. Piensa en Begoña (no es Beatriz). No estuvo del todo mal su presencia. Ella estaba junto a Teresa y me quedó esa esperanza. Fue como el puente que me recordó más a Pily.
  Y a mi madre no le voy a dar tanta importancia a lo que dice porque no sabe que me empecé a bañar diariamente o a menudo por ella, y no me parece que se lo crea. Bueno, puede ser verdad que se le puede llamar terrorista, mi mente es pequeña, pero se llega a fijar en algo, ¿no?. Me hicieron una entrevista. Bueno, se la hicieron a todos. Me quedé disgustado en lo que dije: nos conocemos.     
  Creo que lo que más me desanimó de Begoña fue cuando le dije que ya le vería en el centro de Vigo. No sé qué fue lo que le dije, pero me cortó diciendo: “No creas que voy a ir por que vayas tú”. Yo me quedé callado. No sé qué pasó por mi mente en ese momento. No me dio tiempo a contestar. Fue todo tan rápido.
  Todavía no había nacido una semilla entre los dos, era sólo un encuentro. No sé qué pensó ella, pude haberle dañado. Ya lo hace a propósito hirviendo la leche. Caro que lo hacía a propósito. No sé la razón. Bueno, olvídala. Me gustaría saber cuál fue el daño, me parece que muchas veces soy el culpable de todo.
   Bueno, escribo en la habitación. Creo que no estaba muy preparado para ese viaje, es ese haber ido sin ganas. Me animó más la chica que comió entre el otro chico y yo. La tele donde se fueron es la de la habitación de ellos. No voy a ir yo también. Un chico me dio su dirección, no me acuerdo cómo se llamaba. Pero estuve hablando con él. Y eso me animó. No es sólo porque me diese la razón a mí y apoyase mis ideas, no sé, es ese ánimo. Si, es verdad que me dio la razón, pero apoyó ese continuar investigando y descubriendo.
   Me gustaba a mí también aquel trozo de la convivencia. Me agradó que así lo reconociera. Ninguna de las tres volvió a hablar conmigo. Bueno, ni yo con ellas. Creo que a quien más recuerdo es a Begoña, de mi altura más o menos. No sé si hice algo malo. Pero sobrevino aquello que yo tanto había indeseado en mí. De una manera espontánea, pero no me lo esperaba. Se había dado cuenta cuando yo ni siquiera había alcanzado ese nivel. No quiero que el amor sea tan lento. Considero que nunca fue de esta forma para mí y ahora me parece que sufre la transformación para convertirse en algo también nuestro. Y todo es tan lento que me parece mentira haber convivido tanto tiempo con ella.
  Siempre llego un día. También me parece que yo he sido concebido de la misma forma tal vez en la mente de alguien que siempre ha querido saber de mí. Los domingos tengo alegría segura Teresa, hoy fue el cumpleaños de Julia, ¿sabes?. Casi le engaño a Lourdes, pero es muy cariñosa. Sigo diciendo lo de antes: el amor es muy lento. Pero está lleno de sonrisas. Ya está la bronca encima: El niño que quiere ir de blanco.
  Y ahora Quico dice: “Así que va a ir Pily”. Tengo miedo que se la lleve. Aunque no era allí. Bueno, mamá planchó el pantalón y el niki, me molestó al principio que chillara, pero lo haría. Y no era para que Pily me conociera. Bueno, ya pasó.