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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



viernes, 17 de agosto de 2012

Ayudadme, amigas, sé que estáis ahí.


 Todo pasa y ahora, varios días después, me parece que todo vuelve a la normalidad. Aunque yo estoy arrepintiéndome muchas veces, porque creo que mi madre vive en medio de una completa tensión. Tensión por todo, por todo lo que ocurre, eso supongo que es lo que le obliga a pensar mal tantas veces, y por ahí supongo que es por donde empecé yo. Me sentí dañado un día que le hice discutir conmigo, no sé por qué, pero supongo que sería por no saberme callar a tiempo y mi padre me dijo que hasta un subnormal era mejor que yo, al menos ellos adoraban a sus madres. Me parece que siempre quedará mucho por decir.
  Antes eran las fiestas de Santa Marta, pero también era día festivo, así que fui a misa a Vilariño. Vi a Natalia, la verdad es que había pensado mucho en ella. Pues la vi, llegó más tarde que yo, no así a Vanesa, iba con la hermanita, o la prima no sé, pequeña, y con una más mayor que ella que debía ser vecina, debía tener trece o catorce años. No fue Teresa, eso tal vez me decepcionó un poco. Le llevaba varios poemas. Cuando terminó la misa y conseguí hablar con Natalia, se mostró muy enfadada y así me lo dijo. No sé qué fue lo que me dijo la rubia, pero yo sé que miré para ella con un gesto serio y le llamé algo fuerte: mocosa o algo por el estilo. A ella le había echado la culpa de estar así ellas. Después pasé por casa de Paz a recoger la cinta y me vine.
  Por la tarde no pensaba salir. Quico me preguntó si iba a ir a Santa Marta. Lo que en verdad quería decir es si quería ir con él. Eso me animó a ir al baile. Marché a las seis, porque quería aprovechar el que mis padres se iban a casa de la tía María Ester a las seis y media y escribir a máquina, pero el tiempo se me hacía muy largo y marché. No fueron, como pensaba, Betty y Susana, pero tampoco las esperaba. Tal vez el que más me animó a ir fue Manolo, el padre de Rosi. Sólo había discoteca, bailé con la hermana de Fernando y ya había empezado a echar por el suelo dicha posibilidad. Iba a bailar un día, era yo el que necesitaba que ese día fuera hoy. Bailó, aunque no de la forma que suelo bailar, pero varia veces lo había hecho de esa manera, así que en el segundo o tercer movimiento cogí la onda y bailé como ella. Bailó Rosi, ella, Rosi (aunque para bailar tuve que hacer la pequeña trampa de decirle al hermano que lo consiguiese y yo le invitaba). El chantajista en broma que tanto decía Paz. Cuando bailaba le dije que para otra vez tenía que ser ella la que dijese si. Ella sonrió.
  A mí también me molesta la sonrisa que le hacen a Lourdes, que es fingida. Y es lo contrario en el interior. Bueno, también yo siento que me la hacen a veces, pero empiezo a no hacerle caso. Le tengo miedo, si, pero ahora no la siento mucho. Me procuro alejar de todas ésas. Bety, Susana, Manolo, y hay alguna más, de ellos no la espero. De Susana, la amiga de Bety, que vino a Fátima hace mucho tiempo, de ella si, pero ya hablo poco con ella., igual de Lina y Teresa, pero son lo de menos. De la hermana de Fernando no y de las chicas de San Cipriano tampoco. Las hermanas de Costas siempre estaban dudando, pero me parece que fueron estos días de fiesta, lo que me dan ideas. Ayer la vi en Santa Marta y quise ir a verle, pero me parece que me miró y se fue. Eso me bastó. La chica que más me animó en el baile fue Ana, quien me enseñó a bailar. Siempre había pensado que estaba enfadada conmigo. Hacía siete semanas que no la veía. Es cierto que un día había pensado que se podía reír, pero el tiempo pasado, me lo hacía olvidar.
  Al salir a las nueve y algo fui a hablar con Manolo. Pude desahogar lo bien que lo había pasado. Le llevé una cerveza más tarde, porque él me la pidió, y me encontré con Quico y Eladio. Dijeron que me iban a llevar a casa, pero supongo que querían dar una vuelta.
  Fueron a Bayona, después se metieron por Santa Marta a Sabarís  y luego a Borreiros. Ya yendo a Bayona empecé a marearme, me quité la camisa, pero, al final, en Borreiros, tuve que decirle que parase el coche. Quico fue a no sé dónde, y yo aún estuve un poco hablando con Eladio. Me molestaba por haberles fastidiado, pero él se lo tomó bastante tranquilo. Ya en casa el mover la cabeza me sentaba mal, así que tomé dos bocadillos. Cuando el segundo, ya preparado, pitó Eladio desde afuera. Cerré las gallinas a todo meter y le había dicho a Malena si podía cerrar lo demás, se puso a escribir, comprendí después, así me lo dijo Quico, que tenía que haberlo hecho yo. Tenía miedo de moverme, porque no quería llegar a la fiesta mareado y sudando. En la fiesta lo quería pasar bien, me encontré con Paz al principio y me dijo que bailaría. Después le perdí, pero confiaba en hallarla. Ya me sentía bien el haber oído aquello. Me encontré con Ana, de San Cipriano y,  cuando empezó el grupo, bailó. Lo primero que le dije fue si le sentaría mal el que me quedase allí. Estaba también Ángeles, le pedí tres veces, pero ella no hizo mucha falta. Me distraje hablando con Fernando. Bailé con Paz y a Ana le intenté hacer esa broma que tanto le hacía a Bety de pedirle, engañarle, suplicarle contra su voluntad y, cuando ya podía, decirle que no porque ella no quería. Pero no resultó. Bueno, no importa, pasé un momento feliz. Después vi a Ester y bailé dos con ella seguidas, porque me dijo que se había descuidado al cambiar, cierto es que yo se lo hice a propósito. El mareo, no valió para entorpecer el día tan feliz.
  Tal vez lo único que tenía áspero de ese día fue en el baile, cuando subía por las escaleras, una chica que iba con otra cuando ya había llegado arriba hizo un gesto de querer llamarme la atención, no sé para qué, me gusta pensar en algo como cualquier cosa que me despertase, pero al verme la cara me pareció apreciar un gesto de asco. Me turbó aquello, me hacía echar la fiesta por la ventana, pero pronto me repuse. La idea de Manolo de fijarme en Rossi no me parece mala. Aunque antes me parecía gorda y fea, ahora ya no sé qué pensar, pero a él le gusta la idea de ser su cuñado. Yo prefiero que vayan pasando los días, porque la idea de encontrar a alguien sincero que te diga “vamos a ser novios” desde el principio, me parece un sueño fantástico.
  Conchi, la hermana de Lucy, lo intentó, pero no, ya sabes cómo terminó todo: Lucy se enfadó. El día que la vi, como si hubiera llegado esa semana, le vi y fui a su casa. En un momento que estaba sola se lo pedí y no quiso. Aquel relativo “asco” me volvió a la idea del “feo”, me deprimió, pero tres minutos después ya había pasado todo. Hoy se quedó papá en casa, tenía un poco de miedo, pero no pasó nada. Por la mañana, aunque bajó Malena, bajé también yo a llevar un cesto, subí la leche, la herví, cogí verdura, las manzanas, hice la cama, y él no me dijo nada. Ahora, después de comer, estoy escribiendo mientras hace sol. Estuve también escribiendo algunos poemas. Eso es algo que no me lo podrán prohibir y, si lo intentan, no me podrán coger. Uno lo escribí por el camino, me sirve el baño, en el entremedio de hacer las camas, y eso es lo de menos.
  Mucho peor que el no comprender, me parece que es el no entender, y supongo que muchas veces es eso lo que me ocurre. No va a herirme, porque reconozco que haya veces en que necesita desahogarse, pero si hay un desahogo un día y yo me quedo callado, más dolor es que ese mismo desahogo se repita una y otra vez. No tengo que tomarme las cosas tan a pecho, pero yo soy de una especie de humanos distinto al que ahora puebla la tierra. No sé de dónde vengo, mejor dicho, vengo un poco de todos los lugares y me parece que también a ellos quiero encontrarlos un día. Volveré a empezar cuando ellos así lo dispongan, pero para entonces ya me sentiré un poco más unido a ellos y, a partir de esa amistad, a todos mis hermanos. De todos los sitios un poco iré recogiendo cuando tú lo digas. Y me duele más cuando dicen “estamos creando señoritos de la mierda. Había tanto que decir. O Malena, si ya sé que tengo veintitrés años, y sigo discutiendo. El simple hecho de recoger el mantel, lo que me da más rabia es eso que me dijo de que mamá regaba su odio. ¿Qué es lo que tengo que hacer?, ¿toda la vida va a ser así?. ¿O es que nadie sabe derribar esta muralla?. El más mayor con la más pequeña, ¿qué significa esto?. ¿Es todo una fantasía?. Siento que me doy cuenta de muchas cosas que los demás no entienden, como así se lo dije a Malena mientras discutía. Ya me intenté tranquilizar.


2 comentarios:

  1. Me he sentido como la niña de Poltergeist mirando la tele: "..estáis ahí!".
    Una frase profunda y escatológica donde las halla:"...hasta un subnormal era mejor que yo, al menos ellos adoraban a sus madres.".

    Entre tanta intranquilidad, un bálsamo de sosiego (yo también me siento así):"No tengo que tomarme las cosas tan a pecho, pero yo soy de una especie de humanos distinto al que ahora puebla la tierra. No sé de dónde vengo, mejor dicho, vengo un poco de todos los lugares y me parece que también a ellos quiero encontrarlos un día."

    “estamos creando señoritos de la mierda..." Creo que también se refieren a mi persona, me siento retratado o quizás (retretado?).

    Creo que puedes sacar petroleo de todo esto; pero, procura no mancharte.

    Te llamo y quedamos (después de las fiestas, porque aquí no hay quien duerma con el ruido). Saludos a pares!!!!!!!!!!!!

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  2. Hasta de las emociones negativas podremos sacar una enseñanza que nos permita madurar y creer en lo que estamos haciendo y en lo que somos. Maduras en ese diálogo interior que tienes contigo mismo, porque en verdad es el único ser que comparte tus sentimientos y para él nada de lo que hagas conscientemente será negativo, pero durante el camino de la vida aparecerán muchas personas que son tus maestros, que quieren enseñarte la vida aunque muchas veces suceda que no sepan cómo. Pero no todo será negativo junto a ellos

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