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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



viernes, 28 de junio de 2013

Una lúgubre canción de amanecer:




  Una lúgubre canción de amanecer:
el verde humedal abarca la vista
hacia un infinito austero.

Una amarga lluvia
exhala entre los árboles
el perfume de otro mediodía.
¿Dónde está aquel puro vergel de ensueño?.

Entre las piedras se esconde
la hojarasca corrompida
de una noche eterna.

El parque está lleno de flores
y los últimos rumores
de unos corazones perdidos
anidan entre sus pétalos ajados.

¡Comamos de la fruta prohibida!.
No hay tacto que más deleite al paladar
que el precioso humor del agua cristalina
en tus labios.


No te has cruzado en mi vida por azar



  No te has cruzado en mi vida por azar,       
sólo por azar.
Había algo más oculto en tu mirada,
como un misterio,
algo así como un misterio.

Hoy es justo que reconozca el valor que has tenido
para enfrentarte a todo
a través de mí,
para arrastrarme contigo
y hacerte conmigo una sóla carne.

  Yo he disfrutado de aquellos pequeños momentos
que me brindaba la vida
junto a ti,
que nos brindaba a los dos la vida.

  Y he descubierto en ellos un SER
que antes no veía,
que no podía ver,
que estaba oculto para los ojos.

  Y en cada latido me susurraba: “Tú puedes”
y se hacía luz.

  Me he entregado a los dones maravillosos
que emergían de cada palabra,
que se hacían luz en cada una.

  Intenté definir lo que sentía
en esos momentos
para sumergirme en lo más hondo de mí
y desde aquí desencadenar al mundo.

  Y he encontrado de esta forma al ser maravilloso
que habitaba en ti
y cabalgaba por ese inmenso mar de plata
que era el camino.

  Te había buscado en el silencio, te había buscado
en la larga estela que quedaba detrás de mí
y era la voz del tiempo.

  Por eso ahora te respeto… tanto
como respeto a esos seres luminosos que están contigo
y yo apenas puedo ver.

  Hoy recojo lo que siento…
                                                                      y te amo.
Tú no te has cruzado en mi vida sólo por azar.


                                   -2013-


jueves, 27 de junio de 2013

Por eso le había preguntado, la experiencia.

 Begoña se enfadó, es por Pily, yo también lo he notado. Todo es muy complicado. Jugué a las damas con Humberto y quedamos tablas. Bueno, hasta el lunes. No sabía decirle quién es la que más me gusta. Sigo igual de dormido, ¿no?. Y ahora llegará Lourdes. Joróbate. Bueno, al menos juego un poco a las damas y al ajedrez pudiera jugar.
  Es otro día, ayer, me enfadé con mi madre porque le dije que iba a llevar algún cesto más y me contestó enfadada: “Con uno basta. Los demás los vendes tú”. Le preocupa eso. Yo también me enojé, pero no supe contestarle.
   Voy a tener que esperar hasta el verano y mi vida, a partir de ahora, va a estar muy ligada a ellos. Pero no importa, si es necesario llevarlos sin que se entere, lo haré así. Hoy preparé dos bases para unos ovalados y llevaré los mimbres preparados y esas bases en una bolsa. Puedo llevarlos el lunes, con los espejos. Los espejos son para que los vean. Se me ocurrió hoy porque vi allí un patito de ésos que tenían en la puerta. Considero que no corre prisa para aprender lo de las cuerdas. Ya me ves, aquí en el baño, subí el paz. Quería bajar antes para llamarle a Pily. Creo que ayer habló de llevarle unas castañas a Isabel que se le habían olvidado. Yo se lo recordé con ganas y fui. Hablé con Pily desde Ramallosa. Y creo que me animaré a llevarles algo a las vecinas de Isabel. Puede que unas bolsas, una, de galletas de ésas que parecen avellanas. Tiene mi padre y Chicha vende. Hoy, cuando marchaba, fuí corriendo y pensé: Si un día me caigo delante de ellas, la palmo. No seas loco. Como dijo mi madre hace bastantes días, Sulote parece enamorada de mí. Cuando voy andando y no le hago mucho caso, se queda atrás. Le llamo, pero tengo que volver a su altura. Hoy comentaba: Gandul, que eres un gandul. Bueno, también yo lo soy. Y, cuando subía, a la altura del bar Pampín, se acostó y quedó allí un rato. Aún se sentó varias veces más. Había bajado un poco corriendo y debía estar algo cansado. Así lo comenté con ella la primera vez.
  Jo, me gustaría decirle a Begoña que también le quiero, al principio me parece que no era eso lo que buscaba, pero me parece que temía lo que me dijo ese señor. Les gusta a ellas ser así. Pero si le dices a alguna que le quieres, se ríen.
  Precisamente casi al final se sentó enfrente mía, en una mesa separada  Begoña y me comentó que le había dicho que yo estaba guay. No sé cómo enfrentarme a eso, creo que es muy bueno lo que me aconsejaron. La vida hay que tomarla como viene, sin más preguntas. A Mayte le encantan las cintas que llevo. Ahora me encanta poderles aportar todo lo que sé.
  Ya le hice los agujeros a esas dos bases. Mañana tal vez no salga y me quede haciéndolo. El lunes a ver si me acuerdo de decirles lo de los espejos, se los puedo conseguir a comprar la madera. Tal vez se atrevan con barniz y aguarrás para terminarlos allí. Me gusta tener muchas cosas que contarte. Muchas cosas bellas, todas llevan impresas la señal de tu paso por su candor.

  Cosas que no paran de hablar. Cada una busca transformarse en miles y miles diferentes. Las encontrarás a cada paso, siempre allí donde quieras hallarlas. Porque todas habrán nacido por ti, sólo por ti, para que tú seas testigo de su encarnación. Serás su hijo predilecto. Muchas cosas que no viven sin tu aliento, tienes que estar tú en ellas para que sepan analizarse señalando nuevas experiencias. Tú serás el conquistador. Ellas, allí donde se encuentren en ese momento, lo sabrán, tu amor se lo habrá dicho y sonreirán en un solo ánimo para decirte que ya lo han conseguido. Tal vez no te enteres, no debes preocuparte por eso, pero sentirás un estímulo desde lo más profundo del universo, que calará en ti como una luz. Y se convertirá en errante, como tú, de esa forma verá la vida como tú la ves y será ese canto que brotará de sus labios a cada instante. Esos labios no son todo lo que te comunica con la realidad; no, no es así, no debes pensar que acaso algún día pueda ser así: esos labios te comunican con todo lo que los demás pueden oír de ti. En sus manos está el gran secreto de sus decisiones. Porque a ellas también les gusta oírte y comentar contigo las incidencias de cada amanecer. Todos sus miembros forman un solo sentimiento y todas las veces que les sientas alrededor de tu mente, si escuchas pacientemente, oirás que no son sólo ellas quienes caminan. No, hay alguien más. 

lunes, 17 de junio de 2013

Creo que voy a decidirme a preguntarle a Ana

si, en verdad, quiere o no quiere que sea su novio, porque ahora ya me hago un lío. Creo que me tomo a todas en serio y son muchas, ¿no crees?. Aunque me parece que más que una escapatoria va a ser una prueba el casarme.
  Aún no van a ser las nueve. No, está cerrado, las ventanas lo están, el sello y el sobre los compro luego. Bueno, aquí tienes el poema. Te había dejado de escribir, pero me parece que es una tontería, porque viene a ser aburrirse sin razón. Apareció un perro pequeñito en la casa de al lado, pero es una birria, no hace caso. Bueno, peor para él. Ya estamos aquí otra vez. Busqué una iglesia para poder decirle a mi madre que si y ya ves. Entré y la oí, aunque ya había empezado. Ahora fui a comprar sello y sobre y todo me queda cerca. La iglesia estaba aquí, al principio casi de la calle Coruña. No quería ir a misa, pero ya ves. Bueno, va a haber algunos días que falte, espero que me perdones.
  Ayer no vino ni Fernando ni Begoña. No sé qué les pudo haber pasado. Lo de Fernando creo que está en relación con ese primer día. Mayte le dijo que me enseñase a hacer un nudo y la primera que cogió; bueno, Fernando me lo dijo, pero ya sabes que una vez es poco y, entonces, me cogió Begoña. Por eso Fernando se enfadó con Begoña ese primer día. Y yo me quedé sin habla. No supe hablar. Aquellos momentos pasaron y yo sólo fui el testigo incauto que no les supo escuchar. Pero no quiero pronunciar una palabra y que se vaya a pique toda esta historia. Una palabra como la que le pronunció Begoña a la Begoña del autobús, cuando le dijo que sentía celos. Sólo me atreví a decir: No os enfadéis.
  Mira, sólo una palabra para lo que puede ser la búsqueda de una vida. ¡Qué ridículo!, ¿no?. Me quedo mudo, inexplicablemente, me gustaría decir, pero no hay palabras, ni suficientes, ni adecuadas, tanto que sé, tanto que escribo, una historia delante mía y siento que ya no sé definirme. Y así me quedo, como alelado. Podría decirte que no sé si me busca a mí, si soy yo la persona elegida. Nunca lo he sido. Pero me parece que no hace falta esa pregunta.
  Todos los datos apuntan a mí, y ellos tampoco saben mentir, como algunas veces puede que lo haya sido yo también. Por eso es una pregunta que, para mayor comodidad mía, la voy dejando en el aire.
  No puedo decir lo que pasará con el tiempo, pero también me parece que el aire de mi alrededor no está tranquilo, y se rebela contra mí cada vez que hundo mi presencia en él. Yo sé que no se enfada, pero también es niño como yo, y ha sido testigo de un caminar. Ahora está intranquilo porque parezco alborotado y duda igual que yo, no puede verme así.

  Me parece que siempre
me sentiré enamorado

  Y me la dirá, tal y como en un principio. El y yo sabemos que tiene muchas formas de hablar y yo le entenderé en cualquiera que utilice, le reconoceré porque antes había sido mi mirada en el tiempo. Unas palabras que parecen posarse tan lejos de mí, que me resulta imposible, que encuentro otra fuerza que se opone, mi otro yo, malvado. Creo que quiere impedir que llegue a una respuesta, porque habré destrozado tantas ilusiones, tantas dudas, que significará aquel dejar de estar sometido a su merced. Todas ellas gravitan en torno a mi cabeza, y se esconden, yo nunca he sabido ver en la oscuridad. Y me parece que puedo volver a quedarme sin una respuesta concreta. Tal vez me la traiga el tiempo, pero esa intranquilidad me renace al ver que el mismo tiempo parece quedar inseguro, callado.

  No importa, estás feliz, la felicidad te traerá la respuesta. Bueno, ya continuaré. Hoy, jueves, yo volví más contento. Creo que fue Fernanda quien me dijo que saliera al patio con ella y me dijo que había chicas a las cuales les gustaba. Ya lo había notado. Pily se adelantó a Begoña y me dio bastantes abracillos. Entre tantas me hacía un lío, pero en esto hablé con el señor (ya te diré el nombre) y me aconsejó que no había que tomarse la vida tan en serio. En verdad quien me quisiera realmente ya me buscaría, pero a ellas lo que les gustaba más, o querían, era una especie de aventura. Le pude llegar a decir eso de que siempre me habían llamado feo. Eso no importaba. Una aventura o unos meses de compañerismo. Lo mismo le había sucedido a él cuando joven. 


miércoles, 5 de junio de 2013

Fueron esos últimos consejos: “Que esperes tú, lleva algo de abrigo”.

Yo, contentísimo por marchar. Ya se levantó a las ocho y media diciendo: “Me olvidé de avisarte”. Ya estaba yo preparado tomando la leche. Yo contentísimo, ¿no?. “Sácame la moto. Tú ya tienes que bajar. Guarda los perros. ¡Ay!, y la leche. Voy a buscarla cuando venga”. Me alegra que piense así.
  Como le dije al señor cuando me trajo, la ilusión hace más que las manos, o que los ojos, o que toda la mente. La ilusión reside en ese trocito de alma. Ya no puedo escribirte más. Me llama. Me dijo: “Lo importante es aprovechar”. ¿Quién piensa en aprovechar?. Les enseñaré a hacer cestos, llevaré cintas, me gustan todas. Casi son todas chicas. Teresa y Begoña también. Te noto muy contento, distinto, no eres igual, más feliz. A partir de ahora vas a cambiar. ¿Por qué?, mira, no sé qué decirte, pero me parece muy oscuro. ¿Ya tienes preparado lo que vas a llevar mañana?. Me encantaron los detalles. Begoña se quiere mostrar más dura, “no creas que voy a tener celos”. La otra Begoña te trató muy bien también. Te vi, allí sentado, junto a ella. Recordaste a Ana, las del baile. Tú diviértete. Se va a acabar lo de ser feo, ¿no?. El ir con mi padre a Vigo no me importa. Voy a venir en bus, lo que significa taxi. Y llegará tu cumpleaños. Con ellas. Ya verás. Va a haber algún beso, aunque tú creas que no. Mañana te llevas los cestos y los mimbres y las cintas. Begoña, en un momento, te dijo: “Me arañaste. Las uñas largas”. Era verdad. No creí que me iba a quedar, así que le pregunté si era verdad y me dijo que no, pero si era verdad. Me las corto antes de que se me olvide. Ya lo hice. Me voy a afeitar. Como iré con mi padre, ya te hablaré desde Vigo, pues tendré que esperar. Ya me afeité, me bañé, me lavé la cabeza, me corté las uñas y les oí hablar de llevarme a mí y creo que no me quiere llevar porque es muy pronto. Mi padre tiene un problema, es lo que más se habla aquí. y es cuanto me da más pena porque la familia estaría más unida si…, pienso que debería estarlo, y yo podría estarlo pero, en el fondo, sería un fingir cruel. Bueno, aunque para ellos, les vale. Estaba comiendo un trozo de carne, sólo mi hermana y yo en la cocina, viendo la película de la segunda cadena, hasta que a ella se le ocurrió la feliz idea de tomar pan integral. Me preguntó qué mantequilla había tomado y yo le contesté: “ninguna”, es la verdad. Con la leche no tomo, el bocadillo no puedo porque siempre hay alguien en la cocina los domingos y, otros, ni me acuerdo. El otro día cogí un poco para un trozo de pan, pero si se lo digo hará montañas, y no quiero. Le dije que no tomaba e hizo un gesto como de ser mentira. Pero bueno.
  Lo que me dijo Antonio de coger siempre un poco de dinero, no lo hice hoy, también me lo comentó el chico de decoraciones cuando venía, no lo hice hoy, pero ya lo haré ahora. Aunque creo que si mañana voy a ir en bus, con los cestos que tengo que llevar no me cogerán a dedo, pero ya veré. Hay uno que no llevo porque se soltó abajo un doblez. Llevo las cintas y la última libreta, pienso leer el poema de “Libertad”. Ya los subí en el coche, pero sólo llevo uno y el redondo pequeño. Sería mucho follón en el coche. Te dije un día que me gustaría un poema cuya idea principal estuviera en el último verso, ¿no?. La idea más profunda. Si no es así, perdona, tanto tiempo preocupado por conseguir, siempre me pasaba igual, que pensaba y llegaba a dar con ella, pero para ponerla en el primer verso. Esta que hice ahora, no, ¿te acuerdas de la frase que dije ayer?, me parece que te la cité; si, ahora recuerdo, que se la dije al chico de decoraciones. Pues empecé a escribir un poema, habla de sentirse enamorado, yo en este taller, de todo. Y la frase se me ocurrió al final y la puse. Les voy a leer si quieren las de la libertad y ésta.   ¿Te conté el detalle de la chica, Begoña, que estaba a mi lado?. Cuando dije lo de las cintas, ella me dijo de trajese la de Stevie Wonder. Me gusta que haya sido por esa canción y porque le comenté que me encantaba. Soy un soñador irremediable.
  Bueno, sólo traje dos cestas y el que está por hacer porque el gordo sería mucho. Pero, como llego muy temprano, tal vez otro día venga con Julio y no le importará que lo traiga. Voy a ahorrar para comprarles algo el día de mi cumpleaños. Cambié un párrafo, ¿no?, para que el principal estuviera el último. No, mira, voy a borrarlo, porque no tiene mucho sentido. No me parece muy bien hablar de sentirme enamorado, y decir: Porque sé que lo estuve, ahora vamos a darle a todo nuestra alegría. Sobre todo se me ocurrió ahora esta idea, el último verso anterior dice: nunca podré estar solo.

  Y sería repetir. Creo que eso es ese algo que notaba raro en los poemas algunos, pero no sabía concretamente. Creo que oí arrastrar una mesa y no estoy en la puerta correcta. 


martes, 21 de mayo de 2013

Se ha llenado la brisa de aromas

          




Se ha llenado la brisa de aromas
con suave extracto de nostalgia 
recordando la antigua fragancia
de un huerto florido de rosas. 


Se ha llenado la brisa de sueños
que replican las canciones
palpitando en los corazones
y en los confundidos pechos.


Se ha llenado la brisa de recuerdos,
infantiles recuerdos que añoro,
de amores son su tesoro,
de vida sus deseos.

De amores se llena la brisa,
la brisa se llena de besos.




Y posaste de nuevo tu mano en mis labios




  Y posaste de nuevo tu mano en mis labios
con pedazos de cristal
entre sus yemas… y yo
sentí el influjo de una tierra
que había penetrado en mí.

Abrí la boca al instante y quise comer de ella,
saciarme de los alimentos que me daba
y ser tiempo
como ellos: tiempo
de ése que nunca ha de acabar.

Posaste la savia de tus dedos
en los peldaños
de mi piel… y bebí del subsuelo un líquido divino…
sus nutrientes
que me iban a dar la vida. Estábamos juntos:
tierra, aire…
y yo.

Una tímida luna acariciaba los vestidos
de los que me había cubierto la senda.
Así dejé que penetraras en el alba que invadía mi cuerpo.

Y perecí…

-2011-


Pero cuando le oí a mi madre comentar

en tono de bronca y lo único que entendí fue “máquina de arriba”. Bueno, ya me bañé. ¡Bah! No importa, no te pongas a pensar, que no vale la pena. Mañana, bueno, a ver cómo queda aquello. Aunque no me cayó tan bien.

  Begoña, pero, en fin, es mejor un cumpleaños allí que en otro sitio. No sé Lourdes, creo que ya le hice bastante daño con nuestra inconsciencia, pero es igual porque el día que se lo quiera decir, se lo digo. Ya sabes que no me importa lo que piensen los demás de mí, sólo mis amigas. Hoy, cuando escribía en el fallado, Quico puso la cinta Vive. Y escuché la canción. Dejé de escribir, subí las escaleras para escucharla mejor y me encantó. Creo que me va a gustar empezar a cogerles la letra. Me gustaría oírla cantando. Tendré que esperar al día en que me encuentre solo. Yo le diré a mi madre que el día de mi cumpleaños, cuando me llamen Alicia y Pepi, era ese grupito de dos de la costa que no recordaba, que lo hagan por la tarde. Y Pily, un coche R-5 blanco, matrícula Va. Bueno, pues delicioso.

 Decía que no saberme poner el reloj por comodidad, diría Isabel. (Y algo de eso puede ser), porque siempre temía romperlo. Hoy me lo puse. Lo pongo en la muñeca y luego lo giro. Mi padre aún no vino y los dos están en la cocina. No quiero entrar allí, así que me quedo hasta que le oiga venir. Tengo ganas de seguir leyendo el libro de Follas Novas. Intento traducir los poemas al español. Pero lo tengo que leer tranquilo, lo empecé a leer en la cama. Quico tenía la luz encendida. Me va a molestar que a Vigo tenga que ir con mi padre y venir con él. Esta mañana, al marchar mi madre, creo que desde la casa de mi tía, me dijo que regase. Si, un rábano, me siento tan libre.

  Mira el poema que hice esta mañana. Termina rimando para que llame más la atención. No es mucho el roce que tengo con Claudina, aunque sigo pensando que me gustaría que me lo hubiese dicho antes, creo que sólo le dije “hola” uno o dos días. Un día que iba a buscar el pan y un domingo. No recuerdo más. Bueno, el pantalón blanco y llevaré la camisa azul a rayas verticales. El pantalón puedo limpiarlo un poco con la esponja el mismo domingo. Voy a andar un poco, si no me aburro. A lo mejor entro en la cocina. Entré y cogí un damero. Al cabo de un rato, me dijo mamá: “Vas a ir a Vigo mañana para aprovechar”.

  Yo seguí escribiendo porque sería el mismo rollo de siempre: ¿No aproveché en los cestos?. Pero Mariora me parece que le apoya, me hizo intención de quitarlo, diciendo: “Escucha, te están hablando”. Entonces le dije lo del autobús y me respondió: “No vas a ir a los dos a la vez. Tendrás que pagar el bus”. Todo es ir a Vigo.

  Aún no sé cómo será para cuando marche a las diez y tenga que hacer todo. Ahora, antes de acostarme, le guardo los perros a Quico. Y si el servicio está ocupado y tengo ganas, por la puerta trasera del garaje. Bueno, está la luz encendida. Voy a hablarle de cualquier cosa. Este domingo, a Pily, y el próximo, a Luisa. Bueno, porque baila, y Sauli tiene novio. ¿Qué te parece?. Además, creo que en el centro que me dijeron en el autobús se trabaja con materiales tan diminutos. Voy a dejarte, no se me ocurre nada, voy a leer a Rosalía.

  Estoy aquí, en Ramallosa, voy a ir a Vigo, me dijo el chico que las tres están en aquel centro. Bueno, vamos a esperar a su hijo para que quede en la tienda. Tengo que llamar a Pily, no sea que no quiera venir el viernes, día de todos los Santos. Pensaba decirle que iría yo, pero no voy a poder hacerlo por el día que es. Salir sí pienso salir y, si es así, no voy a saber a qué otro sitio. Bueno, ahora estoy escribiendo. El problema va a ser Ana. Yo te tengo a ti, al menos, me molestaría estar pasando de un lugar a otro, como hay alguien que hace. Me dicen: Hola, pero no sé verdaderamente lo que estarán pensando, aunque no creo que piensen mucho porque, si fuera en otro momento, pudiera, pero una mañana, mientras espero que venga una chica, aunque ellos no lo saben. La respuesta será al final, como siempre es así. No me sale nada acorde.

  Estoy viendo aquí el pantalón que no se rompe, me da más seguridad. Ya cogí varias hojas más, junto a la mesa de Quico había varios papeles tirados y cogí las dos hojas grandes que había. Pero ya vi donde tiene la papelera y está llena. Cuando el señor me dijo que estaban allí, al principio no me lo llegué a creer, pero los dos sitios coinciden en estar en el Calvario, es una pista. A ver si en Vigo me acuerdo de comprar sellos y sobres. Si es así, veré a las tres antes de lo que pensaba. No me voy a quedar pasmado mirando las piernas de quien pase. Bajé la cazadora azul, pero la pienso dejar en la tienda. 


miércoles, 15 de mayo de 2013

Perdona que te haya estropeado la hoja


. No tenía otra. Incluso le voy a dejar el poema a ella. Cuando terminé de hacer los cinco, de pasarlos, quise hacer otro. Y, mientras espero, estoy planeando lo que puede ser, sólo pienso en ti… pero no lo hice. Pily tenía razón cuando me dijo que, si le doy más vueltas, es mayor el lío. Escribí los poemas y, como aún hacía sol, una hoja a máquina. Después bajé, le cogí verdura a los dos y le pregunté si iba a buscar pan y carne de perros. “¡Y después vas a subir, ¿no?.  Pero no, te quedas fuera dándole de comer a los animales y trabajando en la huerta. Un día llamarás por mí cuando estés rendido de cansancio y te caiga el sudor por la frente. Te acordarás de tu madre”.
  Un rábano. Creo que en este momento llegó la hora de ir a Vigo a unos cursillos. Lo bien que estaré, ¿no crees?. Siempre coincido en recordar eso de egoísta y todo eso que ya te he dicho cientos de veces. Porque estaba limpiando la habitación de Malena y entró Blas. ¡Qué bronca?. “¿Cómo entra un perro?. No cierras las puertas”. Yo le quise decir que bueno, intentaría para otra vez, pero no era sólo yo el culpable, porque entraban otros otro día y esta mañana se preocupó cuando le dije que el gato negro estaba en la cama de la ropa lavada. Pero sólo era aquello: “¡Y contestas encima!”- me gritó. Me había preguntado antes: “¿Sigue a cien la carne de perros?”. Creo que subió- le respondí. No son esas preguntas las que necesito. Y ahora me puse a regar por darle esquinazo, debe de pensar que por qué me lo mandó.

  Me gusta estar contigo
pero necesito algo más…

  Ya ves que estoy hablando contigo mientras riego. ¿Recuerdas cómo estaban las de enfrente a la cocina cuando empecé a regarlas para que dieran un poco más de color?. Pues ahora ya están mejor, pero me dijo: “Están pochas, pero un poco mejor que al principio. Esas déjalas, ya están podridas”. Hoy vi los crisantemos en flor, antes ya viste que me preocupaba por que no muriesen. Pues son flores bonitas y las hay de mucha diversidad de colores. Espero que no se me pase cada noche de echarles un poco. Tan feos que estaban estos tomates aquí, junto a los pimientos, todos negros. Alguno ya tiene.
  Me van a animar a regar los de allá, al fondo, y los de aquí abajo. Ahora no tengo grandes ambiciones por hacer, así que dejo la manguera en algunas plantas y hablo contigo.
  Tanto como me dice que mi padre está tan mal de dinero, me pregunto si no le importará pagar tal cantidad de agua. Para mí, lo que es un caso es tener que estar sujetando la manguera, sin tener qué pensar, o qué cantar, sobre todo mientras esté aquí. Ahora ya ves, ¿no?, está regando ahí y yo tranquilo. Antes, la meadita se quedó por ese nombre, pero yo echaba en el hoyo porque fuera debe ser malgastar el agua, ¿no?. Bueno, a mí me encantaría que nos hiciese una visita Esperanza. Sobre todo por ver a Andrea. Hoy llamó y dijo que iba a ver si podría la semana que viene, me encantaría decirle que el viernes, pero por la tarde supongo que no estará ella. No voy a decirte qué fue lo que oí, porque extenderse sería lo de menos. El caso es que estuvo hablando conmigo un rato, que si era por aprovechar comida, con la hermana no usa tanta confianza, bueno todo eso. Colgó y llegó a la mesa para decir: “Ya viene a traer los problemas, vive lejos de mi madre porque no le aguanta y ahora viene aquí”.
  ¿Es o no es hipocresía?. Me daban pena los conejos. Los jóvenes comen bien el maíz, pero la hembra y la pareja no. Un día les di pan, me acuerdo, pan durísimo. Y quedaron contentos. Me agrada. A la hembra le di más y se metió en su casucha. A la pareja también le di, uno a cada uno. Y los jóvenes, que son tres, quedaron con dos. Pero también comían el maíz.
  Bueno, ya olvidé el domingo en que no fue Pily, aunque aquí hoy siguieron comentando de él. Me molestó el decirle a Pily que no era a Quico a quien esperaba, sino a otra de Budiño. Bueno, ya pasó. ¿Viste?. Cómo te dije ya me empiezo a echar atrás. Tal vez le diga a Isabel que me regale un bloque de hojas blancas. Y será como Palmira, llevarme bien sólo cuando esté aquí trabajando con Marisa, y ese resto que hoy digo nada ya verás como va a dar mucho que hablar.
  Mañana, a Vigo. Bueno, ya te contaré. Ya decía yo que algo estaban comentando de mí cuando me había decidido a bañarme e iba a hacerlo. No era muy alegre la cuestión. Entré en la cocina para preguntar por los otros si habían llegado. Sólo quería que me respondiesen lo de antes. Pero no dijeron nada. “No llegó nadie”.