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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



martes, 10 de noviembre de 2015

Cómo tarda el tiempo




XXVI
-¡Cómo tarda el tiempo en traerla a mi lado!.
En esta espera
me desespera…
ella susurra mis palabras.
Tal vez después no me acuerde de todas ellas
cuando intente recordarlas,
pero puedo unir en un sueño aquella mirada
suya.


Me cuesta llegar a comprenderlo.


No me digas




XXV
No me digas que hay
indiferencia en mis palabras. Ni que fueron ellas
el sustento
de lo que había fuera.
                                                           Quiero encontrar el susurro en esta noche.


Me gustaría dejar toda mi vida





XXIV
- “Me gustaría dejar
toda mi vida en estos pensamientos,
pero sólo puedo dejar retazos en ella
en unas palabras”.
Me gustaría conocer tus ilusiones,
                                                         tus esperanzas;
las veo pasar y quería detenerlas… veo pasar todo,
pero ese algo que no pasa,
que se renueva cada amanecer,
ese algo nuevo
lo reflejo en sus pupilas.

Su mirada podrá seguir siendo igual,
pero hoy comienza a tener un nuevo significado.
Del ayer pienso que ya no queda nada
que pueda seguir recogiendo…

del ayer sólo el recuerdo ha sobrevivido.


Toda la vida viene a mí





XXIII
Toda la vida viene a mí
para descubrir un motivo,
una razón,
pero dentro de mí sólo la encuentro a ella.
Hubo algunos días en que le consideré lejana, tan lejana de mí…
                                                           era de otra naturaleza.


martes, 3 de noviembre de 2015

Hay momentos en que la vida quema





Hay momentos en que la vida quema,
instantes de desnudez total en que el alma
se enfrenta con si misma y los sueños
se vuelven cuchillos manchados
con nuestra propia sangre y los deseos
nos golpean el pecho hiriéndonos por no ser escuchados.

Hay días en que caemos en un espacio
que se cierra sofocándonos y el respiro se corta.
Los ojos se humedecen y las palmas de las manos
se entibian de savia salada y el dolor nos presta
su mascara inconfundible que como una mueca imborrable
se nos graba en el rostro y el pasado nos acosa
como una ola enorme que se revienta
liberando el olvido de su cárcel de sombras negras.

Hay momentos en que la muerte nos llama
sólo para hacernos sentir su aliento pútrido
y recordarnos que nuestros días están contados.
Días en que nos llueve por dentro.
En que la soledad nos inquieta y volvemos siempre
a preguntarnos las mismas cosas de ayer
y los por qué resuenan sin respuesta
por todos los sueños abandonados.

Ay vida, vida que te apagas, como candela al viento.
Con el pasar de los años, me arrepiento de tanto arrepentirme
y con la cabeza baja sigo caminando.
Ya me llegará la hora del silencio y al juicio final no seré perdonado.
Me declararan culpable, iluso y una jauría de perros hambrientos
devoraran mis restos en un desierto innominado.

Pero mientras haya vida y me quede aire en los pulmones,
vuelvo siempre a ti para consolar lo inconsolable,
bajo el alero de tus ojos y de tus manos.
Mujer de pan apenas horneado, de delantal blanco,
de mirada de cielos, de carnes tibias y de piel suave de luna,

en ti ahogo mis penas y mis dudas naufragando.


Poemas a gorrioncita




                                      7.
                                   Y sabiendo que de pronto sí
                                me volvieron ya las ganas de
                                 usted sabe cómo yo y vos
                                   hay cositas que entre vos y yo
                                      más lindas que no sé qué
                                 porque sabés hembrearte hembra
                                 porque las manos se me agigantan
                              entonces al saber que sí
                                 se te vuelven grandes las ganas de
                                   usted sabe que enloquezco por
                               todo su cuerpo está que se muere de mí
                                 todo estoy que no doy más de usted
                               que te doy muchas ganas de
                               porque usted me da ganas de
                                y sabiendo que prontito sí
                              es una fiesta ciertas cositas maravillosas
                              que hacemos sobre mí a ante bajo con vos
                              nos matamos un poquito contra
                              para vernos nacer amor mediante
                                            y después fe.             

Aún me da tiempo





XVI
"En la cinta de flores de la puerta,
la última de abajo empezaba a estar seca.
Subí a escribir después de comer y bajé sobre las seis a regar.
Aún me da tiempo a escribir.
Bajé sobre las seis y media.
El agua se pierde.
Quise hacer un hoyo
y me parece que dañé una raíz Junto a las moreras.
Tenía razón Antonio:
una pregunta y una respuesta.
A veces pienso que el olvido es muy extraño.
Las cosas marchan tal y como llegan; al menos la tristeza
no nos la robó.
Teníamos tiempo en el medio de la felicidad.
Ahora llegaron a su fin.

Un día así tenía que llegar.


La ilusión




XV
La ilusión hace más que las manos,
más que los ojos…
que la mente.
La ilusión reside en ese trocito de alma
que confía en la vida, volver a la esencia primera,
a nuestro interior.
Somos como acordeones
y necesitamos producir el sonido.


Algunos momentos pasaron



XIV
Aquellos momentos pasaron
y yo sólo fui el testigo incauto que no los supo escuchar.
No había palabras, ni suficientes ni adecuadas
para aquellos momentos: tanto que sé,
tanto que escribo…
una historia delante mía y siento
que no sé definirme.
Hoy podría decirte
que no sé si me busca a mí, si soy yo la persona elegida
o no lo soy. Tal vez nunca lo sea
y no haga falta que pregunte.
No podré decir que todo esto pasará con el tiempo,
se rebela contra mí
cada vez que hundo mi presencia en él.
Una mirada en el tiempo,
palabras que parecen posarse a lo lejos,

que me resultan insensibles.