“¿Qué esperas?”- me dijo la flor
desde su tierra adormecida.
“Le espero a ella”- le dije yo,
sé que ella es tan hermosa como el día.
“¿Sabes que vendrá?”- me preguntó después
con expresión dolorida.
- “Si, lo sé. Porque ella
es para mí como fruta prohibida”.
- “Está bien. Me duermo en paz
porque entiendo que tu fe es tu alegría”.
- “Hasta otro día, flor”- le dije;
hoy es un día desnudo para mí y tú...
tú has sido mi vida.
2003