o hablar con alguien, porque al final la chica que realmente me quiera debe ser la única capaz de esperar. Esperar… no me preguntes a qué, te diré a qué me vea libre y será una respuesta que me hará llorar. No sé por qué, libre no se refiere, no tiene por qué referirse sólo a tu familia. ¿Sabes?, una chica me dijo: “Si no fueras tan guapo…”. Y eso es nuevo para mí. También ha sido obra tuya, ¿no?. Me encanta, poder sentirse así en un grupo es maravilloso, más de lo que antes me imaginaba. Loli también es buena chica, también me gusta.
Creo que las libreta de poemas la dejé en Vigo. Aunque
sigo creyendo que ella me quiere tener como un niño: aquí, allí, siempre a su
lado… ya conseguí el salir de casa, ya estoy más tranquilo. Me gusta el que
empiece a escribir poemas otra vez. En verdad en Vigo me hacen sentir de una
forma distinta a la que ha sido toda mi vida.
Ya viste en qué consistía el magosto. Y qué
bien lo pasé. Aquello que le dije al final a Begoña, que me quedó para bailar
la de S. Gonder… me dijo que la bailaría hoy. Traje una cinta, espero que siga
ésta porque estaban todas revueltas. Pensé que cuando se podía era en el
recreo. Pero hoy le voy a decir que perdone: sólo era la ilusión. Si en verdad
le gusta lo hago. Lo que si me molestó un poco fue las actitud de Pily. Ayúdame
tú. Ya viste, ella se quedó sentada y quería que me sentase yo con ella, pero
no podía: ¿dónde?.
Me gustan estos poemas. Tú sabes que quisiera
dedicárselos a Begoña. Bueno, cuando vengan me pienso enfadar con Mayte: me
sacó una foto bailando con Begoña. Me debí imaginar que no sabían bailar, la
hermana de Montse me dijo que sí había ido a Ramallosa. Y había entrado. Yo
salí a buscarla dos veces. No pude bailar con ella, no quiso porque Pily estaba
llorando. Me parece que quien mejor puede hablar con ella es otra chica, Mayte
tal vez, yo le podría hacer daño diciéndole que a todas las quiero por igual.
Es mentira, pero no me hago una ilusión tan ciega. Bueno, no importa, al final
le dije que si quería un beso y me lo dio, creo que ya la noté más alegre.
Me afeité, ¿sabes?; si consigo o si a ella le
anima que se lo dé todos los días, me calmará. Jo, qué bien lo pasé. Y bailé
también con las señoritas que daban clase por la tarde: lo mejor es que creo
que yo también les animé un poco más. Quien si me gusta que tenga celos es
Loli, ¿sabes?. También me gusta, pero no vino ayer.
Un detalle feliz
ocurrió esta mañana, sábado. Fui a buscar leche a las once y algo y llovía aún
un poco: había amainado. Llegué allí, estaba abierto y entré. No había nadie…
pero en esto que oía las voces de Carmiña y de su hermana, no recuerdo su
nombre. Esperé un poco. Al cabo de dos minutos más o menos salió ella al
pasillo, hace tiempo se recortó el pelo: “¡Ah!, no te había visto”. “Yo tampoco”,
le contesté con ganas de hablar un poco. Salió y llenó el cacharro. “¿Y me
haces marchar con esta lluvia?, le pregunté. “No, hombre, espera ahí un poco”.
Y me quedé en la puerta. Unos segundos después cogí la lechera, no parecía
llover tanto e hice intención de marcharme.
Ella me dijo: “No marches, Ángel, que llueve y
te vas a mojar, Ángel”. No recuerdo, la última palabra fue Ángel”: me agradó.
Lo que importó fue aquel momento y en aquel momento me agradó el haberlo oído.
¡Lee tú la poesía!, ya sabes que si la vuelvo a
leer yo cambiará conmigo todo lo que pudo ser un día y hoy no quiero pensar que
esté aburrido. Con esta lluvia, el agua ya limpió nuestro camino de matas y mi
voz ya puede fundirse en el universo para buscarle a ella: ¡tómala! y lleva mis
versos con ella. La esperanza de ese reencuentro es lo que todavía no ha
partido. La idea que tenía que hacer en este ovalado, asas, no la hice. Pero se
me ocurre hacer uno con tres huecos, para una botella y dos vasos. Voy a poner
dos más que me quedan. La lluvia robustece. (Escribo un poema).
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