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Con estas palabras os doy la bienvenida y mi mayor agradecimiento a vosotros que sois los que hacéis posible que este blog se mantenga activo y vaya renovándolo cada poco tiempo. Mi deseo es que el contenido de este blog os aporte diferentes emociones y sentimientos. Un abrazo cariñoso también a todos los que estáis ahí y formáis parte de esta poesía y a todos los que quieren también formar parte de ella, a las nuevas incorporaciones: un abrazo de bienvenida a todos ellos



martes, 15 de julio de 2014

Cuando se van los amigos

 


A Xosé Manoel Olveira Hortas, compañero y amigo
del grupo Brétema de Vigo
“Argallador de verbas”

Cuando se van los amigos,
aquéllos que tanto te enseñaron,
se llevan con ellos la senda,
pero no se llevan el llanto.

Mientras caminaron contigo
llenaron de luz una vida,
al otro cielo se llevan la luz,
aquí dejan la despedida.

Cuando se muere el amigo
se muere parte de tu alma:
todo lo que habéis hecho juntos
despierta contigo cada mañana.

Tal vez te quede el consuelo
de que ahora esté cerca de ti;
ahora lo conoce todo…
ahora para siempre es feliz.

Cuando se muere el amigo
te deja un vacío en el sueño…
y el vacío es parte del mundo
y el mundo es parte de un reino.

Empiezas a pensar en su vida
y en todo lo que ha venido a hacer:
“todos nos sentimos unidos”, piensas,
el medo no nos debe vencer.

Había una razón oculta
para que él se cruzase conmigo:
amor que quería enseñarme
y el verso y la vida: un desafío.


Pero a veces las palabras no son suficientes…
ni el eco de una voz
ni la voz misma
para decir lo que hoy siento
en este espacio que me sabe a ausencia.

Busco un instante que
ya no me atormente y me recomponga,
que no me juzgue ni me delate
por encontrarme tan fuera del mundo…
que no me mire.

Pero a veces las palabras no son suficientes
para llenar este vacío…
el que me falta.


Cuando se marcha el amigo
que para ti significó tanto
se lleva consigo el recuerdo
pero nunca... nunca se llevará el llanto.

Porque ahora te hace falta
pues nadie te puede consolar,
tú has hecho del alma poemas
y ahora son estelas en el mar.

¡Qué poco somos, amigos,
y cuánto nos creemos ser,
cuando se muere un amigo
todo lo que se siente nos hace comprender…

que muchas veces no aprovechamos
lo más puro que la vida nos da,
que unas veces viene en forma de amigo
y otras… de libertad.

-2014-
 

jueves, 3 de julio de 2014

El mundo que existe



                

                            El mundo que existe                    
cuando se descubre. El mundo que no existe
cuando estás en él.
Sólo su aroma me reconforta,
un sueño
que me trae a la memoria añoranzas viejas
y recuerdos.

El mundo que se hace
paso a paso,
que no existe en el camino.
Un humo denso
desdibuja la huella que dejaste al partir.
No me busques:
no existo. Sólo el tiempo
me sigue.
                                                        
                                                                              -2001-


Quedan muchas cosas






  Quedan muchas cosas
por escribir, palabras por hablar, silencios
por sentir.
Quedaron rezagadas en los sueños que no se realizaron.
Tal vez ahora las necesite y tenga
que mirar hacia atrás:
buscándome en ellas.
No me defraudaron, no, ni a ti,
sólo quisieron irse.
Otras palabras me dirán que para mí fueron
la verdadera libertad.


¿Por qué?




¿POR QUÉ?


(A Tanya Pérez)



Aquella noche,
la lluvia se me escapó de las manos
la penumbra era fría,
el aire transpiraba un vapor fétido
presintiendo la desgracia.

Postrándome de rodillas
sentí mi inocencia vestirse de luto,
corté ramas de lágrimas
las esparcí sobre las tinieblas
que magullaron mi destino.

Sentí sollozos de silencio sobre mi piel
quizá consuelos con sabor a muerte,

quería olvidar...

pero el silbido del viento
estrujaba mi pensamiento,
ansiaba mantos de iras
que abanicaran el vil recuerdo.

Vestí mi alma con túnicas de dolor
y fragancias malditas con olor a insomnio,
ansiaba un sorbo de vino
para consolar mis noches con algún cigarro,
mientras mis ojos fotografiaban mutilaciones
y cicatrices sobre mi cuerpo;
reproduciendo fases de la tortura
que abochornaban mi dulce sonrisa
de labios florecidos.

Sobre mis esperanzas pasaron los tiempos
sin que se notara mi desgracia,
he arrugado el rostro
esperando que cambien los días,
pero el recuerdo de aquellas manos desquiciadas
devorando mi inocencia
marcan la deshonra como tatuaje de la vida.

La tristeza se desploma en cada madrugada
y aquella noche, corre por mis carnes
apagando el sol de mis días,
aparecen lamparones que supuran mi piel
y luego cicatrizan arrugando mi alma,
dejándome envuelta en un manto de lodo
sin escrúpulos, sin sueños, sin glorias ni esperanzas;
odiándome, maldiciéndome al sentirme impura
ante el cielo y la madre tierra.



Mary Bell Díaz Castillo


(26-FEB-12)