Un día más
el mundo separado de dos cuerpos que se
sueñan en la distancia
permanece inmóvil. Se desean, pero sufren
poco a poco… desgarrando los segundos. Un
día más
ya no se encuentran palabras
que aplaquen tanto odio. Y ni se miran,
serpentean las sábanas
con el aire,
nunca habían sostenido un cuerpo tan
candente
como el que ahora humedecía sus manos,
sin respuesta. Un mundo tan abrasador como
el vacío
se introduce por sus vestidos de algodón
que aún conservan
el vacío inusitado de otros labios.
Un día más
el mundo separado de dos cuerpos que se
olvidan
penetra en la habitación dolorosa
y callada.
Golpes deslucidos por la sombra
de una vida que jamás conocieron.
Mienten cuando se miran,
cuando se hablan.
Dos cuerpos que fingen estremecerse
están deshabitados.
Y es el silencio que no conoce las horas
del reloj.
Es el mundo separado de dos cuerpos que se
sueñan en la distancia.
Pero se dan cuenta
que ya se ha hecho tarde para soñar.
1991





